La Autoridad de Juegos de Curaçao (CGA, por sus siglas en inglés) publicó una política detallada sobre activos virtuales dirigida a todos los titulares de licencias de juego en línea de empresa a consumidor (B2C). El documento, que comenzó a circular en junio de 2026 a través de canales oficiales, introduce obligaciones específicas a lo largo de todo el ciclo de vida de las criptomonedas —desde el depósito del jugador hasta la gestión de tesorería del operador— y establece un plazo máximo de implementación de 12 meses.
La normativa responde a una presión regulatoria creciente sobre el uso de activos digitales en los mercados de juego con licencia y sitúa a Curaçao entre las jurisdicciones offshore que avanzan hacia estándares de cumplimiento alineados con las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Qué exige la política y a quién aplica
La nueva política abarca a todas las entidades del grupo que participen en transacciones con criptomonedas bajo una licencia B2C de la CGA, independientemente de su función operativa. El punto de partida es una distinción fundamental: los licenciatarios solo pueden aceptar criptomonedas como medio de pago para el juego, no como casas de cambio, custodios ni proveedores de servicios de activos virtuales (VASP, por sus siglas en inglés).
Entre los requisitos técnicos y operativos más relevantes destacan los siguientes:
Capacidad de análisis de blockchain. Los operadores deben implementar herramientas de verificación de monederos, puntuación de riesgo y monitoreo de transacciones en todos los depósitos y retiros con criptomonedas.
Segregación de monederos. Los monederos destinados a jugadores, operaciones y tesorería deben mantenerse separados entre sí. El uso de monederos personales o vinculados directamente al beneficiario final está expresamente prohibido.
Restricciones sobre activos digitales específicos. La CGA muestra preferencia por las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria. En cambio, las criptomonedas centradas en la privacidad, los tokens meme y los tokens envueltos de procedencia incierta quedarán sujetos a una evaluación específica o podrán ser excluidos de la oferta. Los fondos vinculados a mezcladores, tumblers o direcciones incluidas en listas de sanciones internacionales quedan completamente prohibidos.
El cronograma escalonado: tres fechas clave para los operadores
La CGA no exige cumplimiento inmediato en todos los frentes, pero sí impone hitos intermedios que los licenciatarios deben respetar:
En un plazo de tres meses: presentación en el portal de la CGA de una política interna de criptomonedas que cumpla con los nuevos estándares regulatorios.
En un plazo de seis meses: finalización de las evaluaciones de riesgo, la debida diligencia sobre los VASP con quienes operen y la capacitación del personal en los nuevos requisitos.
En un plazo de 12 meses (mediados de 2027): cumplimiento pleno. Esto incluye la segregación operativa de monederos, la implementación de herramientas de análisis de blockchain, la conciliación de transacciones y el mantenimiento de registros auditables.
Por qué Curaçao alinea su marco con los estándares del GAFI
La política publicada por la CGA incorpora explícitamente elementos del marco antilavado del GAFI, entre ellos la Regla de Viaje —que exige compartir información sobre el originante y el beneficiario en transferencias de activos virtuales— y umbrales reforzados de debida diligencia. Esta convergencia no es casual: varias jurisdicciones de referencia han intensificado la supervisión del uso de criptomonedas en el juego, tanto por el riesgo de blanqueo de capitales como por la protección al consumidor.
El impacto práctico sobre los operadores con licencia de Curaçao
Muchos operadores que actualmente operan bajo licencia de la CGA han gestionado criptomonedas sin los mecanismos de análisis de blockchain, segregación de monederos ni políticas de activos documentadas que la nueva normativa exige. Implementar esa infraestructura en un plazo de 12 meses implica inversión tecnológica, contratación de proveedores de análisis de cadena de bloques y revisión de los procesos internos de tesorería.
El costo de incumplimiento, sin embargo, es más alto: la CGA puede aplicar sanciones, acelerar los plazos de adecuación o retirar licencias a operadores que no demuestren avances en las fechas intermedias. La política también introduce mayor claridad sobre qué activos digitales son aceptables, lo que obligará a algunos operadores a rediseñar su oferta de métodos de pago.











































