En mayo de 2025, los establecimientos de juego presenciales en Chile lograron generar más de CLP 47.943 millones, lo que equivale aproximadamente a US$ 43,9 millones. Este resultado representa un incremento del 2% en comparación con el mismo mes del año anterior, reflejando un leve repunte en la actividad económica del sector.
Sin embargo, el entorno macroeconómico limita el optimismo: la inflación acumulada en el país continúa afectando el poder adquisitivo de los jugadores y encareciendo la operación de las salas. El crecimiento, aunque positivo en cifras nominales, es más débil al ajustarse a precios constantes.
Primer trimestre de 2025: ingresos estables, pero caída real
Durante el primer trimestre de este año, los 25 casinos autorizados en Chile reportaron ingresos cercanos a CLP 145.195 millones (US$ 154 millones). A pesar de mostrar una variación positiva del 1% nominal frente al mismo periodo de 2024, el balance real fue negativo: una disminución del 3,7% ajustada por inflación.
El número de visitas también se redujo, con cerca de 1,79 millones de personas, lo que representa una baja similar. El gasto promedio por jugador se ubicó alrededor de CLP 80.079 (unos US$ 85), cifra que, aunque elevada en comparación regional, muestra señales de estancamiento respecto a 2023.
Aporte tributario y dinamismo fiscal
Entre enero y marzo, los casinos chilenos aportaron más de CLP 51.900 millones (US$ 55 millones) en tributos. Este monto incluye impuestos específicos al juego, IVA, derechos de entrada y pagos comprometidos a municipios. Las regiones que albergan casinos dependen en gran parte de estos ingresos para financiar proyectos locales de infraestructura, salud y cultura.
Sin embargo, la caída real del 3,4% en esta recaudación respecto al año anterior pone en alerta a autoridades locales y plantea la necesidad de diversificar las fuentes fiscales vinculadas al juego.
Regulación digital ausente
Chile aún no cuenta con una legislación vigente para el juego online, un vacío legal que deja fuera del radar a un mercado en crecimiento. De acuerdo con estimaciones privadas, la falta de regulación impide al Estado captar entre US$ 600 y US$ 800 millones anuales en ingresos fiscales, además de limitar la supervisión sobre plataformas digitales que ya operan sin control específico.
La propuesta de ley que permitiría regular el juego remoto y las apuestas deportivas sigue en debate parlamentario, pese al consenso técnico sobre su potencial económico y las alertas sobre protección al consumidor.
Perspectivas para el segundo semestre
El desempeño de los casinos presenciales en Chile apunta a una estabilidad sostenida, aunque con márgenes cada vez más estrechos. Sin una reforma legal que habilite el juego en línea y con la presión inflacionaria sobre los ingresos reales, el sector necesita señales claras para retomar el crecimiento.
Además, una regulación moderna permitiría integrar herramientas de control responsable, fortalecer la trazabilidad de fondos y garantizar un entorno más competitivo tanto para operadores como para el Estado.
El juego presencial en Chile sigue siendo un pilar económico y fiscal en regiones clave, pero su crecimiento se ve condicionado por factores macroeconómicos y por la ausencia de una normativa digital. La aprobación de una ley de juego online no solo ampliaría la base recaudadora, sino que daría mayor legitimidad, seguridad y dinamismo a toda la industria.











































