Desde hace nueve semanas, el Perú ha ido saliendo lentamente de su etapa más crítica de la pandemia. La positividad que, a mediados de agosto, se encontraba en 29 % y se reflejaba en los cerca de 10 000 casos que se reportaban a diario, ha ido perdiendo fuerza y disminuyendo semana a semana.
En los periodos del 12 al 18 y del 19 al 25 de octubre se alcanzó un promedio de 13 % de positividad y los reportes diarios de víctimas mortales no superaban las 60 (en la época más difícil sobrepasaban los 200 fallecidos).
Y aunque todo apunta a que nos encontramos en un momento cumbre, el Gobierno ha entendido que no se deben relajar medidas porque el riesgo de una segunda ola se encuentra latente en Latinoamérica. Para ello solo basta mirar la experiencia en el Viejo Continente.
NUEVAS DISPOSICIONES
El presidente Martín Vizcarra anunció una serie de medidas en una conferencia celebrada a finales de octubre. Entre ellas, limitó el uso de las playas de lunes a jueves, con el fin de evitar las aglomeraciones. Los fines de semana solo se permitirán el uso colindante para las actividades deportivas. Una medida que fue respaldada por el Colegio Médico del Perú.
A partir de noviembre, se ampliará el radio de los vuelos internacionales de cuatro a ocho horas y se iniciará la apertura gradual y progresiva de las fronteras terrestres.
También autorizó la apertura de templos y establecimientos religiosos, pero con un aforo de un tercio de su capacidad. Para esto, se establecerán los protocolos correspondientes.
El jefe de Estado anunció que se levantó la inmovilización total de los domingos, que todavía regía en algunas zonas del país, pero aclaró que aún se mantiene la prohibición del uso de vehículos particulares durante ese día.
Vizcarra precisó además que se mantiene el toque de queda en todo el país. La inmovilización social continuará rigiendo desde las 23:00 hasta las 04:00 horas del día siguiente.
De otro lado, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo aprobó el “Protocolo Sanitario Sectorial ante el COVID-19 para la realización de eventos en el marco del turismo de reuniones”. La norma alcanza a congresos, conferencias, convenciones, rueda de negocios, foros y reuniones corporativas, entre otros.

OPORTUNO RETROCESO
A mediados de octubre, el Gobierno decidió retirar la azitromicina, ivermectina e hidroxicloroquina de la guía del tratamiento contra la COVID-19. A través de una resolución ministerial se dejó sin efecto uno de los puntos del Documento Técnico: Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de personas afectadas por la COVID-19 en el Perú, referido a los medicamentos señalados. Una decisión cuya demora fue criticada por varios especialistas.
“Estamos en un proceso permanente de investigación como lo están haciendo todos los países del mundo (…). Hay que hacer esos análisis con la rigurosidad y eso es lo que estamos haciendo”, sostuvo el presidente Martín Vizcarra.
Por su parte, la ministra de Salud, Pilar Mazzeti, explicó que a partir de esa fecha se incluirá fármacos específicos para cada dolencia del paciente durante el tratamiento de los hospitalizados.
MEJOR MONITOREO
En otros avances, se puede destacar el inicio del procesamiento de pruebas moleculares con resultados que estarán en menos de dos horas en el laboratorio de biología molecular del Hospital Edgardo Rebagliati, ubicado en la capital del Perú. Esto luego de recibir la certificación por parte del Instituto Nacional de Salud (INS) para su funcionamiento. Este moderno espacio permitirá un diagnóstico definitivo de manera temprana y oportuna, para poder detectar con precisión la presencia de la covid-19. Además hay otro laboratorio molecular que está a la espera de la certificación del INS para empezar a operar.
En paralelo, se vienen desarrollando proyectos de pruebas de detección de la covid-19 en el Perú para lograr un mejor monitoreo de los infectados de una forma rápida, segura y accesible. En total son 8 las pruebas que se encuentran en desarrollo, según informó la agencia Andina. Una de ellas, desarrollada por la empresa IncaBiotec con el apoyo de la Universidad Nacional de Tumbes, busca brindar resultados en solo 30 minutos y a un bajo costo. Otra prueba, a cargo de la investigadora Mariana Leguía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, tiene como particularidad que distinguirá a las personas que están en un estado contagioso de las que no representan ese peligro.

SITUACIÓN POLÍTICA
En medio de la crisis generada por la pandemia se le sigue sumando otra que parece nunca acabar: la inestabilidad política. En setiembre, cobró fuerza una denuncia sobre supuestas contrataciones irregulares en el Ministerio de Cultura, que vinculan directamente al presidente Martín Vizcarra. Este escándalo acabó con un intento fallido del Congreso de vacar al mandatario del cargo, en pleno estado de emergencia. Eso sí, las investigaciones seguirán su curso, y el Jefe de Estado tendrá que responder cuando deje Palacio de Gobierno en julio del 2021.
Semanas después otra denuncia salió a la luz: un pago ilícito que habría recibido el presidente cuando era gobernador regional de Moquegua de parte de una empresa, para ganar una licitación del denominado Proyecto Pasto Grande. Los parlamentarios una vez más buscaron la posibilidad de vacarlo, pero en esta oportunidad la medida tuvo un menor respaldo a la anterior.
A esta denuncia se le sumó una nueva, días después, sobre otro supuesto pago ilícito para la construcción del hospital regional de Moquegua. Todas estas acusaciones partieron de colaboradores eficaces que declararon ante la Fiscalía. Por el momento, todo continúa en investigación.
Hasta el cierre de este informe el Congreso presentó una moción de vacancia, que será debatida y votada a inicios de noviembre, según acordó la Junta de Portavoces. En tanto, el presidente Martín Vizcarra fue citado para el próximo 3 noviembre por el equipo especial Lava Jato, para que rinda sus descargos.












































