La adicción al juego será, por primera vez, un objeto formal de estudio médico dentro del sistema de defensa de Estados Unidos. El Senado aprobó una enmienda para que el Programa de Investigación Médica Revisada por Pares (PRMRP) del Departamento de Defensa incluya esta problemática, que ha sido históricamente minimizada dentro del ámbito militar.
La medida, impulsada por el senador Ben Ray Luján, forma parte del presupuesto de defensa para el año fiscal 2026 y ha contado con el apoyo de legisladores de ambos partidos, organizaciones de salud mental y operadores de apuestas como FanDuel, DraftKings y BetMGM.
Una necesidad ignorada durante años
Subregistro y estigmas en las fuerzas armadas
Desde 2018, los exámenes médicos militares incluyen una pregunta sobre hábitos de juego. Sin embargo, las cifras reportadas —0,06% en personal activo y 0,13 % en reservistas— son calificadas como muy por debajo de la realidad. Las causas principales: el miedo al castigo disciplinario y el estigma dentro de la cultura militar.
Riesgos particulares para los militares
Diversos estudios indican que los militares tienen el doble de probabilidades de desarrollar adicción al juego que la población civil. El entorno de alto estrés, los turnos extensos, el aislamiento y la disponibilidad de apuestas en bases militares son factores que aumentan la vulnerabilidad.
Según el Consejo Nacional sobre Problemas con el Juego (NCPG), más del 40% de los veteranos con trastornos de juego ha pensado en suicidarse alguna vez. La urgencia de actuar es evidente.
Apoyo bipartidista e industrial para una causa común
Más de 20 filiales estatales del NCPG y empresas líderes de la industria de iGaming firmaron una carta dirigida al Congreso pidiendo que se incluya el estudio de la adicción al juego en el programa médico militar. El documento fue respaldado por FanDuel, DraftKings, BetMGM y MGM Resorts, entre otras.
Este respaldo inusual demuestra una nueva disposición dentro de la industria para reconocer el problema y colaborar en su abordaje, especialmente cuando afecta a sectores sensibles como el personal militar y los veteranos.
Qué se espera lograr con esta nueva investigación
Datos concretos y confiables
El acceso a fondos federales permitirá desarrollar estudios científicos rigurosos sobre la prevalencia real del juego problemático, sus factores de riesgo, consecuencias emocionales y comorbilidades en el entorno militar.
Políticas de prevención más eficaces
Con evidencia empírica, se podrán diseñar estrategias específicas de prevención y tratamiento, ajustadas a la dinámica de vida militar y con mayor sensibilidad hacia quienes temen denunciar su problema.
Avanzar hacia la desestigmatización
Incluir este trastorno en la lista de condiciones médicas investigables representa también un cambio cultural. Reconocer la adicción al juego como una enfermedad tratable, y no como una falta moral o disciplinaria, podría facilitar que más personas busquen ayuda sin temor a represalias.
Estados Unidos da el primer paso, pero el camino será largo
Aunque la aprobación de la enmienda no garantiza resultados inmediatos, representa un avance histórico en salud mental militar. El simple hecho de considerar el impacto del juego en los militares como un asunto de interés federal sienta un precedente. Ahora, el reto será financiar los estudios, generar conocimiento útil y traducirlo en cambios reales en las políticas de defensa y asistencia a veteranos.
El compromiso de Estados Unidos con la salud mental de sus soldados y excombatientes necesita ampliarse a todas las dimensiones del bienestar. Y el juego, hasta ahora silenciado, entra por fin en la conversación.











































