Durante la conferencia ETHDenver, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Paul S. Atkins, y la comisionada Hester M. Peirce expusieron una hoja de ruta para modernizar la supervisión de criptomonedas y activos digitales. El anuncio marcó un cambio de tono significativo: en lugar de confrontación, las autoridades apuestan ahora por la coordinación, claridad normativa y apertura a la experimentación.
El Proyecto Crypto en Estados Unidos: dos agencias, un solo enfoque
El eje central de la propuesta es el denominado Proyecto Crypto, una iniciativa conjunta entre la SEC y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), dos organismos que históricamente han competido por la jurisdicción sobre los activos digitales.
«Estamos planeando grandes cosas juntos: armonización, elaboración conjunta de normas, un enfoque común y coordinado diferente a todo lo visto antes por estas dos agencias, que a menudo se enfrentan», declaró Atkins.
El proyecto busca establecer clasificaciones claras de activos digitales, reducir conflictos entre agencias y crear un marco común que permita a las plataformas operar con activos tradicionales y digitales al mismo tiempo. También incluye orientaciones para el uso de activos del mundo real tokenizados como garantía financiera.
Un dato que ilustra la cercanía entre ambas instituciones de Estados Unidos: Mike Selig, quien fue contratado por la comisionada Peirce como asesor jurídico jefe del Grupo de Trabajo sobre Criptomonedas, ocupa ahora la presidencia de la CFTC.
Exenciones temporales para abrir la puerta a la innovación
Uno de los puntos más concretos del anuncio fue la propuesta de una «exención por innovación». Atkins explicó que esta figura permitiría a operadores tradicionales y nativos del mundo cripto experimentar con valores tokenizados bajo condiciones regulatorias adaptadas, con límites en el volumen de negociación y exenciones específicas de ciertas normas vigentes.
El presidente de la SEC puso como ejemplo a quienes negocian valores tokenizados a través de creadores de mercado automatizados, mecanismos que operan sin que ninguna persona o grupo los controle directamente. Señaló que los participantes del mercado deberían poder acceder a aplicaciones descentralizadas en cadenas de bloques públicas si así lo deciden, aunque aclaró que muchos inversores preferirán seguir confiando en intermediarios tradicionales para custodiar y gestionar sus activos. «Son los inversores individuales, y no la SEC, quienes deben tomar esa decisión», subrayó.
La comisionada Peirce matizó las expectativas: calificó la iniciativa como incremental y advirtió que no se trata de una transformación inmediata. Las exenciones serían temporales mientras la agencia desarrolla normas de largo plazo.
Liquidación más rápida y registros más modernos
Más allá de las exenciones, Atkins destacó los beneficios prácticos que la tokenización puede aportar al sistema financiero. Entre ellos mencionó la posibilidad de acortar los ciclos de liquidación de operaciones, agilizar los movimientos de garantías entre instituciones y modernizar el mantenimiento de registros, procesos que hoy dependen de infraestructuras lentas y fragmentadas.
El precio del bitcoin, fuera del foco regulatorio
Tanto Atkins como Peirce fueron claros en un punto: la supervisión regulatoria en Estados Unidos no debe girar en torno a las fluctuaciones de precio del bitcoin ni de otros criptoactivos. El foco, dijeron, debe estar en la transparencia de la información y la integridad del mercado.
Ambos funcionarios instaron a los emprendedores del sector a colaborar de forma constructiva con la agencia para dar forma a un marco regulatorio sólido y duradero.











































