La Comisión de Valores Mobiliarios de Brasil (CVM) aprobó los primeros productos del mercado predictivo brasileño, que la bolsa de valores B3 tiene previsto lanzar en el primer trimestre de 2026. En una primera etapa, la participación quedará restringida a inversores profesionales con patrimonios financieros elevados, superiores a los 2,2 millones de dólares.
Los productos iniciales serán opciones binarias sobre el dólar, el índice bursátil Ibovespa y bitcoin. El mecanismo es simple: el inversor responde sí o no a un escenario futuro. Por ejemplo, puede apostar a si el dólar caerá por debajo de los 5 reales en una fecha concreta, o si el Ibovespa superará cierto nivel en mayo.
«El mundo de los derivados se acerca cada vez más a la frontera del mercado predictivo», explicó Gilson Finkelsztain, presidente de B3, en declaraciones recogidas por el diario Valor Econômico.
Cómo funcionan los contratos de los mercados de predicciones
El modelo es relativamente sencillo. Si un inversor apuesta 8,80 dólares a que el Ibovespa alcanzará cierto nivel en marzo, y otro apuesta 13,20 dólares a que no lo hará, quien acierte se lleva los 22 dólares totales del contrato. Es decir, las posiciones opuestas de los apostadores se compensan entre sí.
Luiz Masagão, vicepresidente de productos y clientes de B3, señala que la bolsa ya opera productos similares, como la opción sobre la tasa Selic del Comité de Política Monetaria (Copom), donde el inversor apuesta por una baja, un alza o el mantenimiento de la tasa de interés. «Hay un público que busca esta simplicidad. Es una puerta de entrada para que pueda evolucionar en sus inversiones», afirma Masagão.
Brasil, un mercado con potencial billonario
A nivel global, el mercado predictivo es ya un fenómeno consolidado. Según la firma de investigación Eilers & Krejcik, podría alcanzar un volumen anual de un billón de dólares en todo el mundo. En Estados Unidos, plataformas como Polymarket y Kalshi lideran el segmento y vivieron un crecimiento acelerado durante las elecciones presidenciales de 2024. ICE, empresa matriz de la Bolsa de Valores de Nueva York, ya invirtió en Polymarket, lo que revela el interés institucional en este tipo de mercados.
En Brasil, el terreno cultural también es fértil: en el primer semestre de 2025, alrededor de 17,7 millones de brasileños realizaron apuestas deportivas, según el Ministerio de Hacienda. Plataformas como Prévias y Palpitada ya operan en el país, y en marzo está previsto el inicio de operaciones de Futuriza, que actuará tanto en el modelo directo al consumidor como en servicios para empresas e instituciones.
El nudo regulatorio en Brasil
El principal obstáculo para el desarrollo del sector es la incertidumbre legal. En Brasil no existe un marco regulatorio específico para los mercados predictivos, y aún no está claro qué organismo los supervisa: la CVM, el Banco Central o el Ministerio de Hacienda a través de la Secretaría de Premios y Apuestas.
Claudia Yoshinaga, coordinadora del Centro de Estudios Financieros de la FGV EAESP, señala que cada nuevo producto financiero plantea preguntas regulatorias equivalentes, como ocurrió con las criptomonedas y las apuestas deportivas. La pregunta central es si estos contratos se consideran instrumentos financieros o apuestas.
Los abogados del sector advierten sobre los riesgos de este vacío. Paulo Brancher, socio del estudio Mattos Filho, sostiene que «la innovación por sí sola no puede eliminar las salvaguardias que implica este tipo de actividad.» Eduardo Carvalhaes, del estudio Lefosse, va más lejos: «Si existe un vacío regulatorio, el servicio se seguirá prestando, y quedará fuera del ámbito de la regulación.»
Carvalhaes considera que no debe existir un único regulador, sino una coordinación entre varios organismos, con requisitos mínimos para operar, como presencia en el país y solvencia financiera demostrable.
2026, el año de la prueba
Con el Mundial de fútbol y elecciones nacionales en el horizonte, Lissa Workman, socia de Mattos Filho especializada en tecnología, advierte que el mercado predictivo llega en un momento de máximo potencial de crecimiento, pero también de máxima exposición a riesgos regulatorios. La definición de las reglas del juego determinará si Brasil logra ordenar este mercado o si este crece en la informalidad.











































