El Congreso de la República evaluará incorporar a los eSports al sistema deportivo nacional como parte de un proceso de formalización y reconocimiento institucional de los deportes electrónicos en el país.
La iniciativa legislativa abre el debate sobre si los videojuegos competitivos deben recibir el mismo reconocimiento que otras disciplinas deportivas, en un contexto donde los eSports han dejado de ser únicamente entretenimiento digital para convertirse en una industria vinculada a la tecnología, la producción audiovisual, las competencias internacionales y la economía digital.
Actualmente, los deportes electrónicos en el Perú se desarrollan principalmente a través de torneos independientes, plataformas de streaming, comunidades digitales y organizaciones privadas. La propuesta busca integrarlos al marco deportivo nacional mediante reglas claras para competencias, clubes, representación institucional y promoción de talentos.
“Uno de los principales beneficios de esta regulación sería generar un marco legal de derechos y obligaciones para todos los actores del ecosistema, que implicaría mayor protección contractual, mejores condiciones competitivas, reglas claras y oportunidades de desarrollo profesional”, señaló el presidente y fundador de la Asociación Peruana de Deportes Electrónicos y Videojuegos, APDEV, Mariano Tapia.
DEPORTE, ESPECTÁCULO Y TECNOLOGÍA
El crecimiento de los eSports también ha impulsado el debate sobre su reconocimiento como actividad deportiva. El Comité Olímpico Internacional (COI) considera que los deportes electrónicos competitivos pueden ser entendidos como una práctica deportiva debido al nivel de preparación, entrenamiento y exigencia que requieren sus jugadores.
No obstante, el organismo también sostiene que, para formar parte del movimiento olímpico, los contenidos de los videojuegos deben respetar los valores deportivos promovidos por el COI.
Este proyecto de ley abre una puerta interesante en el Perú para que jugadores y organizaciones logren la integración de los deportes electrónicos al marco deportivo nacional y sea reconocido oficialmente en competencias y federaciones, con una regulación de clubes, promoción de talentos juveniles, posibles apoyos estatales y privados. Juegos electrónicos como League of Legends, Dota 2 o Counter-Strike 2 forman parte de una industria global que combina competencia, entretenimiento, tecnología y producción audiovisual.
FORMALIZACIÓN Y FISCALIZACIÓN
También existe un ángulo cultural interesante dentro de la propuesta. Los eSports forman parte de la vida urbana de miles de jóvenes peruanos. La formalización también implica reconocer una práctica social vinculada al entretenimiento digital, las competencias presenciales y el crecimiento de comunidades organizadas alrededor de los videojuegos competitivos.
Mariano Tapia, fundador de la APDEV, menciona que la regularización implicaría impulsar el desarrollo de la industria mediante reglas claras, reconocimiento institucional y generación de oportunidades con un mejor control, supervisión y fiscalización. Añade que “donde existen derechos también deben existir obligaciones, estándares de transparencia, cumplimiento normativo y mecanismos que protejan tanto a jugadores como a organizaciones y patrocinadores”.
Asimismo, sostiene que el principal problema ha sido los cuestionamientos sobre las irregularidades en el proceso de reconocimiento institucional, el manejo de recursos económicos y la representación oficial de los eSports en el Perú, señalando que representan una oportunidad real para el país en términos de economía digital, tecnología, educación, entretenimiento y generación de empleo.
Tapia sostiene que, si no existen controles adecuados, el sector corre el riesgo de replicar los mismos problemas históricos que han afectado a otras disciplinas deportivas en el país. “Resulta lamentable que una industria moderna, nacida desde la innovación y el talento joven, también haya terminado enfrentando cuestionamientos relacionados con opacidad y posibles actos de corrupción”, lamenta el gestor deportivo.
Según investigaciones, reportes y documentación pública previamente difundida por la página de la Asociación Peruana de Deportes y Videojuegos, han expuesto procesos de reconocimiento acelerados, transferencias millonarias cuestionadas, posibles conflictos de interés entre dirigentes y empresas vinculadas al sector.
ECONOMÍA DIGITAL EN LOS ESPORTS
El Proyecto de Ley N.° 14379/2025-CR define esta actividad como una práctica competitiva y profesional de videojuegos, organizada en torneos y ligas, con equipos y audiencias masivas, generando una economía digital. Cualquier proceso serio de regulación o federación debe priorizar institucionalidad, fiscalización y transparencia desde el inicio.
En los últimos años, los eSports han experimentado un crecimiento acelerado en el Perú y el mundo. Los videojuegos competitivos reúnen millones de espectadores en plataformas digitales y movilizan una industria que incluye auspicios, academias, producción audiovisual y competencias internacionales.
Para los promotores del proyecto, reconocer los eSports permitiría brindar mayor formalidad a una actividad que ya genera empleo y oportunidades para miles de jóvenes. Además, consideran que el país podría fortalecer su presencia internacional en torneos y eventos especializados.
La propuesta de profesionalizar los eSports en el país tendría un impacto en marcas y patrocinadores, generaría mayor confianza para la inversión privada y facilitaría el ingreso de marcas nacionales e internacionales al ecosistema.
Esto permitiría formalizar la industria, incrementar financiamientos, desarrollar eventos de mayor escala y ampliar oportunidades laborales en áreas como marketing, producción audiovisual, gestión deportiva, tecnología, arbitraje, desarrollo de contenido, comunicaciones, salud deportiva y educación especializada. Además, impulsaría economías vinculadas al entretenimiento digital, turismo de eventos y desarrollo tecnológico.
UN DEBATE QUE CONTINÚA
Algunos especialistas cuestionan si los videojuegos competitivos deben ser considerados deporte en el sentido tradicional, mientras otros advierten sobre la necesidad de regular aspectos relacionados con la salud, el tiempo de exposición a pantallas, la protección de menores de edad y las condiciones laborales de jugadores profesionales.
Otro de los desafíos será definir qué institución supervisará las competencias y bajo qué criterios se reconocerán las distintas disciplinas electrónicas, tomando en cuenta que muchos videojuegos pertenecen a empresas privadas que controlan sus reglas y licencias.
Pese a las diferencias, el proyecto evidencia un cambio cultural, deportivo alternativo y tecnológico que hace algunos años era visto únicamente como entretenimiento y hoy comienza a ser entendido como una industria con impacto económico, social y educativo.
El debate en el Congreso enfrenta dos posiciones distintas. Por un lado, la tradición del estadio y la pista atlética. Del otro, una generación que compite frente a pantallas luminosas donde también se entrenan las habilidades estratégicas, cognitivas, psicomotoras y de coordinación. Un nuevo espacio digital que busca reconocimiento oficial.











































