Como consecuencia del Covid-19 y sus coletazos, el Gran Premio Latinoamericano-G1 sufre un vaivén detrás del otro desde marzo de 2020. Por entonces con sede en Buenos Aires, debió correrse a puertas cerradas por la pandemia. Para esa fecha la edición 2021 tenía a Lima como sede confirmada, en el marco del bicentenario de Perú, pero se cambió a Montevideo y en octubre. La versión 2022 también tiene variaciones, aunque con lugar probable: Hipódromo Chile, otra vez en el tercer mes del año.
La Organización Sudamericana de Fomento del Sangre Pura de Carrera (OSAF) dirige los destinos del Latino, de sede itinerante entre los países miembros. Desde hace varios años que la directiva (ahora liderada por el argentino Miguel Crotto) tiene coqueteos con Gulfstream Park, en Miami, Estados Unidos, pero las cuestiones de traslados y organización (y máxime ahora con los tiempos que corren) lo hacen “un amor imposible”.
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Así fue que la sede de 2011 recayó en el Hipódromo de Monterrico, en Lima, Perú, donde cerraría perfectamente el círculo en la coincidencia con el bicentenario de la patria, pero “problemas económicos y dificultades internas del país” obligaron a la mudanza. Los del Rimac tendrían la prioridad para 2022, no obstante las mismas circunstancias apagaron el sueño de los hípicos para que la prueba vuelva al país como en 2014.
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Hubo que barajar y dar otra vez. La primera novedad es que el evento volverá a su fecha original, en marzo. La segunda, que tocará en el Hipódromo Chile, uno de los dos circos de la capital trasandina, por sexta ocasión (la más cercana en 2013), aunque sujeta a decisión definitiva a mediados de esta temporada. Y por último, aún con el apoyo de la marca de relojes Longines, que la bolsa de premios bajará de 500 mil a 300 mil dólares.











































