Dieciocho meses después de que la Corte Suprema de Nigeria dictaminara que la regulación de las loterías y los juegos de azar recae bajo la autoridad de los gobiernos estatales y no del gobierno federal, los estados continúan avanzando en sus esfuerzos por establecer marcos legales que rijan la industria del juego dentro de sus respectivas jurisdicciones.
En noviembre de 2024, el tribunal anuló la Ley Nacional de Lotería de Nigeria y dictaminó que las asambleas legislativas estatales debían regular la actividad del juego en sus respectivas jurisdicciones. El fallo puso fin a un caso que el gobierno del estado de Lagos había presentado ante los tribunales 16 años antes, en el que buscaba determinar qué nivel de gobierno debía supervisar la industria del juego en la nación federal de 36 estados.
El fallo que reconfiguró la industria
Un jurado de siete miembros concluyó que la Asamblea Nacional carecía de facultades para controlar o regular las loterías en Nigeria, dado que, según la legislación nigeriana, la «lotería» es una materia «residual». Esto significa que ni las apuestas ni los juegos de azar figuran en la lista exclusiva de 68 temas reservados al parlamento nacional, que incluye áreas como la defensa, la seguridad y el sector bancario.
La FSGRN y el sistema de licencias recíprocas
Mientras algunos estados construían marcos propios, otros 22 optaron por un enfoque colectivo. En mayo de 2025, establecieron la Federación de Reguladores Estatales de Juegos de Azar de Nigeria (FSGRN) e introdujeron el Marco Subnacional de Licencias por Reciprocidad, que permite a los operadores obtener una única licencia, el Certificado de Reciprocidad Universal (URC), válida en todos los estados miembros.
La iniciativa surgió como una respuesta a la fragmentación regulatoria generada tras el fallo de la Corte Suprema, con el objetivo de facilitar las operaciones de los operadores en múltiples jurisdicciones estatales.
La FSGRN también eximió del pago de las tasas de licencia de 2025 a los operadores que realizaran la transición desde el marco de la Comisión Reguladora de la Lotería Nacional hacia el nuevo sistema.
El mercado del juego en Nigeria
Según H2 Gambling Capital, la industria del juego en Nigeria alcanzó una ganancia bruta total de casi $1.600 millones de dólares en 2025. Las apuestas de fútbol representan la mayor parte de la actividad, impulsadas por el interés en la Premier League inglesa, la Liga de Campeones de la UEFA y competiciones locales. Marcas como Bet9ja y SportyBet consolidaron grandes audiencias a través de aplicaciones móviles y publicidad masiva.
No obstante, esta posición se ve cada vez más desafiada por los casinos en línea. La reducción en el precio del internet móvil y la mejora de los sistemas de pago han facilitado el acceso a tragamonedas, juegos con crupier en vivo y productos de estilo «crash», que muchos operadores integran ahora como una capa de entretenimiento adicional dentro de sus plataformas.
El factor religioso y las zonas grises en el norte
Uno de los desafíos estructurales más complejos para la industria es la ausencia de marcos legales en los estados de mayoría musulmana del norte del país, donde la ley islámica (Sharia) prohíbe las loterías y los juegos de azar. Los estados afectados incluyen Adamawa, Gombe, Kano, Kebbi, Sokoto, Taraba y Zamfara, entre otros.
Según datos del Pew Research Center publicados en noviembre de 2025, los musulmanes representan el 56,1% de la población de Nigeria. Entre 2010 y 2020, la población musulmana creció un 32%, alcanzando los 120 millones de personas.
Para Salami, esta ausencia legislativa «crea una zona gris jurídica que plantea riesgos de incumplimiento para los operadores que buscan operar a nivel nacional». Aunque el marco de la FSGRN contribuye a subsanar parcialmente este vacío en el ámbito de los juegos en línea, no puede vincular a los estados que no son miembros. Por este motivo, se recomienda a los operadores que realicen una exhaustiva investigación previa, jurisdicción por jurisdicción, antes de iniciar operaciones en cualquier estado.
Más coherencia, pero aún lejos de la uniformidad
A pesar de los desafíos pendientes, los expertos consultados coinciden en que la transformación regulatoria en curso está generando condiciones más favorables para los inversores. Los estados ahora cuentan con la facultad de adaptar sus marcos normativos a las realidades socioeconómicas locales, lo que apunta a una supervisión más efectiva y una recaudación de ingresos más ordenada.
La FSGRN representa el esfuerzo más concreto por construir coherencia en un mapa fragmentado, pero su alcance real dependerá de cuántos estados decidan sumarse y de qué tan rápido avance la legislación en las jurisdicciones que aún no cuentan con marcos formales.











































