La Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) de Panamá se encuentra en el centro de una controversia que enfrenta a diferentes sectores sobre el futuro de los juegos de azar en el país. La situación actual refleja las tensiones entre la tradición y la modernización en uno de los sectores más emblemáticos de la economía panameña.
Panamá: la situación actual de la lotería
Actualmente, la Lotería Nacional de Panamá opera con un sistema mixto que combina los sorteos tradicionales con modalidades electrónicas. Los juegos históricos como el Sorteo Dominical, Miercolito y El Gordito del Zodíaco coexisten con las controversiales modalidades digitales Lotto y Pega 3.
Según datos oficiales, el sector genera ganancias anuales de aproximadamente 96 millones de dólares provenientes de la lotería tradicional. Sin embargo, las autoridades estiman pérdidas de cerca de 200 millones de dólares debido a la competencia del juego clandestino.
Esta realidad económica ha motivado a las autoridades a evaluar cambios estructurales en el sistema de comercialización y operación de los juegos de azar estatales.
El plan de modernización genera controversia en Panamá
Las autoridades de la LNB han propuesto un ambicioso plan de modernización que busca digitalizar la comercialización de los juegos de azar. Esta iniciativa pretende incorporar tecnología avanzada para optimizar las operaciones y aumentar la eficiencia del sistema.
El proyecto incluye la implementación de máquinas automatizadas y sistemas digitales que cambiarían radicalmente la forma tradicional de vender y administrar los billetes de lotería en todo el territorio nacional.
Sin embargo, la propuesta no ha detallado aspectos cruciales como el cronograma de implementación, el número de equipos necesarios y, especialmente, el impacto en el empleo de los vendedores actuales.
Reacción de los vendedores tradicionales
Los vendedores, representados por los voceros Alfredo Sosa y José Ruíz, han expresado su firme oposición al plan de modernización. Su principal preocupación se centra en la amenaza que representa para sus fuentes de trabajo.
Ellos demandan que, antes de ejecutar cualquier transformación, las autoridades realicen un censo completo para determinar cuántos billeteros operan actualmente en el país. También exigen conocer el número exacto de máquinas que se instalarían y cómo afectaría esto al empleo del sector.
Como alternativa, los representantes proponen mejorar primero el sistema actual. Sugieren incrementar los premios para atraer más compradores y optimizar los procesos de cobro de billetes ganadores, medidas que consideran más efectivas para aumentar las ventas sin poner en riesgo empleos.
La posición presidencial sobre los juegos electrónicos
El presidente José Raúl Mulino ha adoptado una postura clara respecto al futuro de la lotería electrónica en Panamá. El mandatario considera que modalidades como Lotto y Pega 3 constituyen negocios privados que perjudican los intereses del Estado.
Mulino ha solicitado públicamente a la Corte Suprema de Justicia que acelere su decisión sobre la impugnación legal que pesa sobre estos juegos electrónicos. Según el presidente, la demora en el fallo judicial continúa generando daños significativos a la LNB.
«La lotería electrónica la impugnaron en la Justicia. Hace un daño tremendo a la LNB, la Lotto y Pega 3 son un negocio privado, y lo único que pido a los magistrados es que apuren ese fallo», declaró el mandatario.
La administración presidencial busca eliminar completamente la lotería electrónica y mantener únicamente los tres sorteos tradicionales: Sorteo Dominical, Miercolito y El Gordito del Zodíaco.
El futuro incierto del sector en Panamá
La expectativa sobre la decisión de la Corte Suprema de Justicia mantiene en suspenso a todos los actores del sector. Los vendedores tradicionales ven en la eliminación de los juegos electrónicos una oportunidad para recuperar ventas, mientras esperan que el plan de modernización no avance sin considerar sus demandas laborales.
El gobierno, por su parte, mantiene su objetivo de transformar la LNB en una institución más eficiente y rentable, aunque enfrenta la resistencia de un sector que representa miles de empleos directos en todo el país.
La resolución de estas tensiones definirá no solo el modelo operativo futuro de la lotería panameña, sino también el destino laboral de los tradicionales billeteros que han sido parte fundamental del sistema durante décadas.











































