La Comisión del Juego del Reino Unido presentó su plan para introducir Evaluaciones de Riesgo Financiero (ERF) dirigidas a un grupo específico de jugadores en línea con mayores niveles de gasto.
Según el regulador, estas evaluaciones se activarán cuando un usuario supere un depósito neto de aproximadamente 6.300 dólares estadounidenses en un período de 24 horas. Las agencias de información crediticia realizarán las verificaciones correspondientes. La Comisión aseguró que el proceso será «sencillo», no requerirá presentación de documentos y no afectará la calificación crediticia de los clientes.
Dudas sobre la fiabilidad de los datos en el Reino Unido
Pese a que el abogado Chris Elliot, de Wiggin Partners, calificó la implementación gradual como «pragmática y sensata», advirtió que la Comisión del Juego no resolvió las inconsistencias en los datos detectadas durante las pruebas piloto del programa. Elliot recordó que el regulador ya había reconocido esas inconsistencias durante las pruebas realizadas el año anterior, pero sostuvo que el anuncio no aclara cómo serán corregidas.
Melanie Ellis, socia de Northridge Law, coincidió con esa preocupación. Explicó que persisten dudas sobre la fiabilidad de los datos de las agencias de información crediticia, ya que distintas agencias pueden arrojar resultados diferentes para un mismo cliente, y ese problema sigue sin resolverse.
Elliot también pidió pruebas adicionales sobre la afirmación de la Comisión de que la medida no reducirá los ingresos brutos del juego para los operadores. Señaló que la baja en los ingresos podría no provenir únicamente de clientes con dificultades financieras, sino también de personas que simplemente prefieren no entregar documentos financieros ni permitir el análisis de sus cuentas bancarias, por lo que algunos podrían disminuir su actividad de juego o migrar hacia otras opciones.
El abogado pidió al regulador del Reino Unido directrices claras sobre qué acciones deben tomar los operadores de forma proporcional, y cuestionó si los funcionarios encargados de las evaluaciones de cumplimiento aplicarán expectativas relacionadas con las ERF de manera encubierta.
Ellis destacó como un aspecto positivo que la Comisión prometiera no sancionar a los operadores que no cumplan durante las etapas iniciales, lo cual, a su juicio, muestra que el regulador escuchó las preocupaciones del sector. Sin embargo, remarcó que aún se debe esperar la publicación de directrices más detalladas, y todo indica que gran parte de las decisiones quedará a discreción de cada operador.
Rechazo desde las carreras de caballos
La Autoridad Británica de Carreras de Caballos (BHA) rechazó por completo la introducción de las ERF. Su director ejecutivo, Brant Dunshea, describió la medida como una «autolesión a gran escala» para el sector y advirtió sobre posibles consecuencias financieras graves para las carreras de caballos y para la economía británica en general.
Dunshea calificó los controles como «severos» y consideró que impondrán niveles de intrusión injustificados a los apostadores. Además, cuestionó la postura de la Comisión de que el proceso será fluido, ya que el programa piloto reveló dificultades prácticas. A su juicio, la medida podría empujar a los clientes hacia el mercado ilegal. Por ello, pidió al regulador resolver las inconsistencias en los resultados de las agencias de crédito y ofrecer una guía clara que evite una aplicación demasiado cautelosa por parte de los operadores.
Críticas desde la oposición política en el Reino Unido
El portavoz de juegos de azar del Partido Conservador, el diputado Louie French, calificó la medida como un «incumplimiento del deber» por parte del gobierno. Señaló que existen razones claras para no implementar las ERF, en línea con preocupaciones expresadas anteriormente por otros diputados.
French pidió que la política se presente ante el Parlamento para un debate entre todos los partidos, con el objetivo de analizar el impacto de estos controles sobre los apostadores y el deporte en el Reino Unido. Además, exigió al gobierno que tome el control directo de la Comisión del Juego, y calificó la actitud del Ejecutivo frente al tema como «repugnante».











































