A comienzos de junio, el Gobierno de República Dominicana presentó ante el Congreso el denominado Plan Anticrisis, una iniciativa fiscal que busca captar entre 40.000 y 50.000 millones de pesos en ingresos adicionales para fortalecer la economía nacional. El paquete contempla medidas como amnistía fiscal y eliminación de anticipos tributarios, y originalmente incluía un esquema de tributación más amplio sobre la industria de loterías y apuestas.
Sin embargo, antes de avanzar en las dos lecturas consecutivas requeridas para su aprobación, el Senado de la República introdujo modificaciones de peso. La más relevante para el sector del juego fue impulsada por el senador Pedro Catrain, integrante de la comisión bicameral encargada de analizar la iniciativa, y supone una reducción significativa tanto en la tributación sobre los premios como en el impuesto anual que deben abonar los operadores de bancas.
Cómo quedó la estructura tributaria tras las modificaciones del Senado
El texto aprobado por la comisión establece un esquema escalonado que alivia la carga fiscal sobre los premios de menor cuantía. La tasa del 25% sobre las ganancias de loterías, bancas de lotería, bancas deportivas y otras modalidades de apuestas se aplicará únicamente a los premios que superen los 600.000 pesos dominicanos. La propuesta original del Poder Ejecutivo preveía ese porcentaje para la totalidad de los premios, sin distinción de monto.
Para las ganancias ubicadas entre 200.000 y 600.000 pesos se fijó una tasa reducida del 15%. Los premios inferiores a los 200.000 pesos quedan completamente exentos de tributación.
En cuanto al impuesto único anual para las bancas de lotería, la versión inicial del proyecto establecía un pago de 120.000 pesos por establecimiento. Tras la intervención del Senado, ese monto fue ajustado a 85.000 pesos, lo que representa una reducción de aproximadamente 29%.
Convertidos a dólares, el umbral de exención equivale a alrededor de $3.400, mientras que el impuesto anual por establecimiento quedó en torno a $1.460, frente a los cerca de $2.060 que preveía la propuesta original del Ejecutivo.
Un alivio fiscal que responde a las presiones del sector
La modificación del Senado refleja las tensiones habituales entre los objetivos recaudatorios del gobierno y la capacidad contributiva de un sector compuesto en su mayoría por pequeños operadores. Las bancas de lotería son en República Dominicana una actividad de base comunitaria con fuerte presencia en barrios populares, lo que les otorga un peso político y social que los legisladores difícilmente pueden ignorar.
El esquema escalonado que resultó del proceso legislativo intenta equilibrar ambas lógicas: mantener una tributación significativa sobre los premios de mayor valor, donde el impacto sobre el ganador es proporcionalmente menor, mientras se protege a los apostadores de montos más modestos de una carga que podría desincentivar la participación en el mercado formal.
Tras recibir el respaldo de la comisión bicameral y ser declarado de urgencia, el Plan Anticrisis avanzará en el proceso legislativo correspondiente.
Un proyecto paralelo apunta a reformar la arquitectura regulatoria del juego
En simultáneo al debate sobre el Plan Anticrisis, el Senado dominicano recibió una iniciativa de mayor alcance estructural. El senador Pedro Tineo presentó un proyecto de ley que propone transformar a la Lotería Nacional en un organismo descentralizado del Estado, dotado de autonomía financiera y administrativa.
La iniciativa apunta a convertir a la entidad en el principal regulador de la industria del juego en el país, con facultades de supervisión sobre bancas de lotería, bancas deportivas, casinos, juegos electrónicos y otras actividades de azar. Actualmente, buena parte de esas funciones recae en la Dirección de Casinos y Juegos de Azar (DCJA), dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía.
Dos debates que definen el futuro del sector en República Dominicana
Tomados en conjunto, ambos procesos legislativos revelan que el sector del juego en República Dominicana atraviesa un momento de redefinición institucional. Por un lado, el debate tributario del Plan Anticrisis pone en evidencia la dificultad de aumentar la recaudación sobre una industria fragmentada y políticamente sensible. Por el otro, la propuesta de descentralización de la Lotería Nacional abre una discusión más profunda sobre quién debe ejercer la autoridad regulatoria del sector y con qué nivel de independencia respecto al poder ejecutivo.
El resultado de ambas iniciativas determinará en gran medida las condiciones bajo las cuales operará el mercado dominicano del juego en los próximos años, tanto en términos fiscales como de gobernanza.











































