Las agencias de lotería de San Juan viven una paradoja que resume bien el momento de la industria en Argentina: la recaudación crece, la demanda muestra señales de recuperación y los premios recientes generaron mayor interés del público, pero los márgenes siguen achicándose y la cantidad de locales en actividad continúa cayendo. El diagnóstico lo trazó Ernesto Pérez, representante de la Cámara de Agencias de Lotería (CALA), en declaraciones al medio Diario La Provincia SJ.
Una recaudación que sube, pero no alcanza
El primer dato que surge del análisis de Pérez es contundente: la recaudación del sector se ubica actualmente en más de un 50% por encima de la registrada un año atrás. Sin embargo, el propio representante de CALA se encargó de matizar ese número desde el principio.
«Por más que tengamos recaudación mayor, el margen es cada vez menor», explicó Pérez, señalando que el crecimiento de los ingresos no logró compensar el incremento de los costos operativos, que en algunos rubros avanzaron a un ritmo incluso superior al de la facturación.
Servicios, alquileres y gastos generales aumentaron de forma sostenida en los últimos años, erosionando la rentabilidad de un sector que, en términos nominales, mueve más dinero que antes, pero que en términos reales enfrenta condiciones cada vez más exigentes.
Los premios mayores como motor de la demanda
Dentro de ese cuadro complejo, Pérez identificó un factor que actúa como dinamizador concreto de la actividad: los premios mayores. Cuando se produce un resultado importante en alguno de los sorteos disponibles, el comportamiento de los jugadores cambia de manera inmediata y visible.
«La gente, cuando sale un premio, se vuelca a jugar», describió el dirigente, explicando que ese impulso se canaliza principalmente hacia los juegos foráneos como el Quini, que concentran la atención cuando los premios alcanzan montos significativos.
Pérez también destacó el papel de la comunicación oficial en ese proceso: «Esta gestión publicita mucho los premios mayores y eso nos viene muy bien», afirmó, señalando que la difusión activa de los resultados contribuye a sostener el interés del público y a generar picos de actividad en las agencias.
Cincuenta locales menos en cuatro años
El impacto de la presión sobre los márgenes tiene una expresión concreta en la cantidad de agencias en funcionamiento. Hace cuatro años, San Juan contaba con aproximadamente 440 locales dedicados a la venta de lotería. Hoy quedan alrededor de 390, una reducción de cerca de 50 puntos que refleja el efecto acumulado de los costos crecientes sobre la viabilidad de los negocios más pequeños.
«Algunas han cerrado por los altos costos y otras han tenido que cambiar de domicilio», precisó Pérez, describiendo un proceso de ajuste que no se produjo de golpe sino de manera gradual, a medida que cada operador fue evaluando si su situación particular permitía sostener la actividad.
El juego online avanza sin regulación provincial
Además de la presión de costos, el sector enfrenta un desafío estructural que comparte con la industria del juego en toda la región: el crecimiento del juego online en un marco de ausencia regulatoria a nivel provincial.
«No está permitido en la provincia, pero aparecen aplicaciones y la gente se vuelca a eso, sobre todo los más jóvenes», advirtió Pérez. La prohibición formal no impidió que plataformas digitales capturen una porción creciente del tiempo y el dinero que antes se dirigía a las agencias físicas, y el segmento joven aparece como el más permeable a esa migración.
Frente a esa realidad, la postura del sector no es de resistencia, sino de integración. «Nosotros queremos estar incluidos en cualquier aplicación que sea legal», sostuvo el dirigente, planteando que la solución no pasa por bloquear el juego digital sino por construir un marco que permita a las agencias participar de ese ecosistema bajo condiciones reguladas.
El riesgo para los usuarios de plataformas no autorizadas
Pérez también señaló un riesgo concreto para quienes eligen jugar a través de plataformas no habilitadas oficialmente: la posibilidad de no cobrar los premios en caso de ganar. Muchos de esos sitios operan sin respaldo institucional ni mecanismos de garantía, lo que expone a los usuarios a una incertidumbre que el juego formal no genera.
Ese argumento refuerza la posición del sector respecto a la necesidad de avanzar en una regulación que no solo ordene el mercado desde el punto de vista fiscal o competitivo, sino que también ofrezca protección efectiva a quienes participan en él.











































