Pocos temas concentran tanta tensión política y regulatoria en Estados Unidos en este momento como los mercados de predicción. En menos de dos meses, el presidente Donald Trump pasó de declarar públicamente que «nunca estuvo muy a favor» de estas plataformas a publicar en Truth Social su apoyo explícito a la autoridad exclusiva de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) para regularlas. El giro no es menor: se produce mientras la CFTC libra batallas judiciales simultáneas contra varios estados que buscan prohibir o restringir estos mercados.
El giro de Trump en menos de dos meses
El historial reciente del presidente en este tema es, cuanto menos, contradictorio. En abril, Trump había criticado los mercados de predicción tras el arresto del militar Gannon Ken Van Dyke, acusado de utilizar información clasificada para obtener más de 400.000 dólares operando contratos de eventos en Polymarket vinculados al estatus político del presidente venezolano Nicolás Maduro. «No me gusta conceptualmente. No estoy contento con nada de eso», dijo Trump desde el Despacho Oval.
Semanas después, el mismo presidente publicó en Truth Social: «Es de vital importancia que se mantenga la autoridad exclusiva de la CFTC sobre los mercados de predicción y que estos prosperen. Otros países van detrás de esta nueva forma de mercado financiero, y queremos seguir a la cabeza.»
El mapa del conflicto: federales contra estados
El respaldo de Trump llega en un momento en que varios estados comenzaron a endurecer su posición frente a estas plataformas. Minnesota aprobó recientemente una ley que prohíbe los mercados de predicción con cargos penales para quienes los operen. Arizona, Connecticut, Illinois, Nueva York y Wisconsin también se han movido para prohibir o regular estos mercados.
Minnesota se convirtió en el primer estado en prohibir efectivamente los mercados de predicción mediante legislación, después de que el gobernador Tim Walz firmara un proyecto de ley que impone penas criminales vinculadas a estos productos. La respuesta de la CFTC fue inmediata: demandó a Minnesota, a Walz y al fiscal general del estado en un tribunal de distrito, buscando medidas cautelares para bloquear la implementación de la ley.
El presidente de la CFTC, Selig, ha defendido consistentemente el rol federal en la regulación de estos mercados.
Nueva York y el caso Coinbase y Gemini
Uno de los frentes más activos del conflicto es Nueva York. La fiscal general Letitia James, a quien Trump mencionó directamente en su publicación, no solo se opone a los mercados de predicción en términos generales: presentó demandas alegando que las plataformas de mercados de predicción operadas por Coinbase y Gemini violaban las leyes de juego del estado. Las empresas sostienen que están reguladas a nivel federal y que la jurisdicción estatal no aplica a sus operaciones.
La fiscal general también se opuso a los límites de edad que Coinbase impone para la negociación de contratos de eventos en su plataforma de predicción, lo que añade una dimensión de protección al consumidor al debate que va más allá de la disputa jurisdiccional.
El argumento de fondo: ¿derivados o apuestas?
El centro del conflicto es una pregunta regulatoria que todavía no tiene respuesta judicial definitiva: ¿son los contratos de eventos instrumentos financieros derivados, sujetos a la ley federal de materias primas, o son apuestas que los estados tienen derecho a regular bajo sus propias leyes de juego?
Los estados argumentan mayoritariamente que estos productos equivalen al juego y deben caer bajo las leyes de apuestas estatales. La CFTC y los operadores de mercados de predicción insisten en que los contratos son derivados regulados federalmente que pertenecen exclusivamente a la supervisión federal. El asunto ya está escalando por los tribunales federales y parece encaminarse hacia una eventual revisión por la Corte Suprema.
El peso político del giro de Trump
Los comentarios de Trump representan uno de sus respaldos públicos más contundentes a los mercados de predicción y a la posición legal agresiva de la CFTC de que los contratos de eventos federalmente regulados quedan bajo la ley de materias primas federal, no bajo la ley de juego estatal. El respaldo presidencial podría agregar un peso político considerable al lado federal de ese argumento.
Lo que queda claro es que la disputa ya superó el ámbito técnico-regulatorio. Con un presidente que ataca por nombre a gobernadores opositores, una agencia federal que demanda estados en cascada y varios casos escalando simultáneamente hacia los tribunales superiores, los mercados de predicción se han convertido en uno de los campos de batalla más calientes de la política regulatoria estadounidense en 2026.











































