La Agencia de Aduanas y Monopolios (ADM) de Italia extendió hasta el 12 de noviembre el plazo para completar las nuevas concesiones de juego online, originalmente previsto para el 17 de septiembre. La decisión responde a la «complejidad procesal» que supone revisar las 52 solicitudes presentadas por 46 empresas.
Un negocio que supera expectativas en Italia
El proceso ya generó 365 millones de euros en ingresos directos para la ADM, superando el objetivo inicial del Ministerio de Economía, que proyectaba entre 300-350 millones. Se estima que el mercado italiano de juego online alcanzará los 5.500 millones de euros anuales en ingresos brutos para 2026.
Los operadores que obtengan licencias tendrán 35 días para presentar la documentación formal tras la adjudicación y seis meses para comenzar a operar bajo las nuevas reglas más estrictas.
Gigantes renuevan, nuevos jugadores llegan
Lottomatica y Flutter Entertainment lideran el proceso, asegurando cada una el máximo de cinco licencias permitidas. Flutter anunció una inversión millonaria en su plataforma Flutter Edge para optimizar sus marcas locales SNAI y SISAL, comenzando con el relanzamiento de Tómbola.
El panorama competitivo se transforma con la llegada de nuevos operadores internacionales. Stake, DAZN Bet y Marathonbet buscan hacerse un hueco, mientras que gigantes consolidados como bet365, Betsson, LeoVegas (MGM) y William Hill (888) renuevan sus posiciones.
Empresas europeas como la austriaca Novomatic, la española Cirsa (E-Play24) y la francesa Winamax también compiten por cuota de mercado en Italia, configurando un escenario que anticipa futuras fusiones y adquisiciones.
El gran cambio: adiós al Decreto de Dignidad
Más allá de las licencias, se avecina una transformación política crucial. Andrea Abodi, ministro de Deportes, prepara para este otoño boreal una Nueva Ley del Deporte que podría eliminar el polémico Decreto de Dignidad de 2018.
Esta normativa prohibía la publicidad y patrocinio de juegos de apuestas, una medida que Abodi critica como «herramienta populista descarada». La restricción ha costado a los clubes de la Serie A 180 millones de euros en ingresos perdidos desde 2019, dinero que podría haberse destinado a mejorar estadios y programas juveniles.
Italia, un mercado al borde de la transformación
Los operadores argumentan que la prohibición publicitaria no redujo los problemas del juego, sino que benefició a plataformas extranjeras sin licencia. Con la industria ahora reestructurada y contribuyendo significativamente a los ingresos fiscales, Italia se encamina hacia una política más pragmática.
La combinación de nuevas licencias, modernización regulatoria y posible liberalización publicitaria sitúa al mercado italiano en el umbral de una era completamente nueva. Como resume un ejecutivo del sector: «La prohibición no saneó las apuestas. Simplemente apagó las luces».











































