A más de un año de que un estudio encargado por la Lotería Nacional Irlandesa pusiera cifras concretas al problema, Irlanda todavía no ha prohibido las apuestas de casas de apuestas comerciales sobre los resultados de sus sorteos oficiales. La presión sobre el gobierno se mantiene en 2026, mientras las pérdidas para organizaciones benéficas continúan acumulándose.
Qué dice el informe y quién lo elaboró
El análisis fue preparado por Indecon International Economic and Strategic Consultants y publicado a principios de 2025. Su objetivo fue doble: medir la contribución socioeconómica de la Lotería Nacional Irlandesa entre 2018 y 2024, y cuantificar el impacto negativo generado por las apuestas de casas de apuestas comerciales sobre los resultados de sus sorteos.
Según el documento, la contribución total de la lotería a la economía irlandesa alcanzó aproximadamente $2.180 millones en 2024, considerando su efecto sobre el consumo, el empleo minorista y la financiación de causas sociales. Las ventas totales llegaron a $889 millones ese año, frente a los $836 millones registrados en 2018.
Cómo funciona el mercado secundario de apuestas de lotería
El problema que identificó el informe no es nuevo, pero tampoco se ha resuelto. Las casas de apuestas comerciales siguen ofreciendo a sus clientes la posibilidad de apostar sobre los resultados de los sorteos de la Lotería Nacional sin necesidad de comprar un boleto oficial. Esta modalidad continúa sin estar prohibida en Irlanda, a diferencia del Reino Unido, donde la Ley de Juego de 2005 prohíbe explícitamente esta práctica.
La diferencia fundamental es que el dinero apostado en estas plataformas no ingresa al sistema de la Lotería Nacional y, por lo tanto, no genera ningún aporte a causas benéficas ni comisiones para los comercios minoristas que actúan como agentes oficiales de venta.
El impacto económico en números
Indecon calculó que el 35% de las personas que apuestan en casas de apuestas sobre resultados de lotería habrían comprado un boleto oficial de no existir esta alternativa. Eso se tradujo en una pérdida estimada de $300 millones en ventas potenciales para la Lotería Nacional en 2024, el último año con datos completos disponibles.
Si se aplica la proporción de ventas minoristas, la reducción equivalente en los puntos de venta físicos asciende a $247 millones para ese mismo año.
En cuanto al empleo, el estudio estimó que las apuestas de lotería en casas de apuestas provocaron la pérdida de aproximadamente 1.929 puestos de trabajo vinculados al ecosistema de la Lotería Nacional, incluyendo el sector minorista y las organizaciones beneficiarias.
El informe también valoró el impacto sobre la licencia de operación de la Lotería Nacional. Según Indecon, la desviación de ingresos hacia las casas de apuestas redujo el valor de mercado de esa licencia en un rango de entre $123 millones y $154 millones, una cifra que podría haberse ampliado desde entonces si la tendencia continuó.
Las organizaciones benéficas, las más perjudicadas
Desde su fundación, los jugadores de la Lotería Nacional Irlandesa han generado más de $7.170 millones en financiamiento para causas sociales, apoyando sectores como el deporte comunitario, las artes, el patrimonio cultural, la salud pública y los programas juveniles. En 2024, las organizaciones beneficiarias recibieron $248 millones.
Una encuesta realizada por Indecon a 186 grupos beneficiarios reveló que la financiación proveniente de la lotería representaba, en promedio, el 20% de sus ingresos anuales totales. El 13% de esas organizaciones declaró que no podría operar en absoluto sin esos fondos, mientras que el 46% indicó que tendría que reducir significativamente su actividad. Esas proporciones siguen siendo el argumento central de quienes en 2026 reclaman una intervención legislativa urgente.
Irlanda, entre los países con mayor participación en juegos de azar
El informe también ofreció un contexto más amplio sobre los hábitos de juego en Irlanda, relevante para entender la escala del fenómeno. Se estima que el 64,5% de la población ha participado en algún tipo de juego de azar a lo largo de su vida, y que aproximadamente el 3,3% se encuentra en una categoría de juego de alto riesgo.
Los hombres de entre 25 y 34 años presentan los niveles más elevados de comportamiento de riesgo, con un 1,3%, en comparación con el 0,2% registrado entre mujeres del mismo rango etario. Estos datos refuerzan el argumento de los defensores de una mayor regulación: en un mercado con alta participación histórica, la proliferación de productos de apuesta paralelos agrava los riesgos tanto económicos como sociales.











































