El gobierno de Brasil tomó una medida directa contra dos de las mayores empresas tecnológicas del mundo. El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública notificó formalmente a Apple y Google por permitir la distribución de aplicaciones de apuestas sin habilitación regulatoria en sus plataformas, en lo que representa una señal clara de que el país avanza hacia un control más estricto del ecosistema digital vinculado al juego.
Las cartas que encendieron las alarmas en Silicon Valley
Las Cartas Oficiales N° 455 y N° 456/2026, firmadas conjuntamente por el Secretario Nacional de Derechos Digitales y el Secretario Nacional del Consumidor, fueron emitidas el 17 de abril de 2026. El documento tiene origen en un monitoreo rutinario llevado adelante por la Coordinación General de Clasificación de la Secretaría Nacional de Derechos Digitales (Sedigi), que identificó la presencia de aplicaciones de juego irregular en ambas tiendas.
La notificación no fue un acto aislado: forma parte de una política sostenida del Estado brasileño para ordenar el mercado de las apuestas digitales, cuya regulación está en pleno proceso de consolidación.
Qué aplicaciones fueron detectadas y dónde estaban disponibles
El Ministerio informó que se identificaron aplicaciones de apuestas de cuota fija y otras modalidades accesibles tanto en Play Store, la tienda de Google para dispositivos Android, como en App Store, la plataforma de distribución de Apple para iOS. El denominador común de todas ellas: ninguna contaba con autorización de la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda, organismo responsable de habilitar este tipo de servicios en Brasil.
Un elemento que agravó la situación a ojos de las autoridades es que estas aplicaciones no operaban en la clandestinidad. Por el contrario, podían encontrarse con facilidad mediante búsquedas simples dentro de ambas plataformas, lo que expone debilidades en los mecanismos de control y validación de contenidos.
La protección de menores como eje central del reclamo
Más allá de la irregularidad regulatoria del juego en sí, el Ministerio puso el acento en otra dimensión del problema: la vulneración de los derechos digitales de niños y adolescentes. Las autoridades citaron expresamente el artículo 21 del Decreto 12.880/2026, que regula la Ley Digital de la Infancia y la Adolescencia, norma que impone a las tiendas de aplicaciones la obligación de impedir la distribución de productos de juego no autorizados en el país.
Al estar disponibles sin restricciones de acceso efectivas, estas aplicaciones exponían potencialmente a menores de edad a contenidos y dinámicas propias del juego de azar, en contradicción directa con el marco legal vigente.
Qué les exige el gobierno a Apple y Google
La notificación no se limitó a señalar la infracción: estableció una serie de requerimientos concretos que ambas compañías deberán cumplir. En primer lugar, Google y Apple tendrán que detallar formalmente sus políticas internas de distribución de aplicaciones de juego, incluyendo sus procesos de preselección y los mecanismos de verificación de edad implementados en sus plataformas.
Adicionalmente, el Gobierno Federal solicitó a cada empresa un listado exhaustivo de todas las aplicaciones de loterías, casinos y apuestas disponibles en el mercado brasileño dentro de sus respectivas tiendas. Ese informe deberá especificar la identidad del desarrollador responsable de cada aplicación, la clasificación por edad asignada y la autorización regulatoria declarada por el operador.
Brasil consolida su rol como regulador activo del juego digital
Esta acción se inscribe en un proceso más amplio de regulación del mercado de apuestas en Brasil, que en los últimos años ha experimentado un crecimiento explosivo. El país habilitó las apuestas deportivas de cuota fija en 2018 y desde entonces trabaja en la construcción de un marco normativo que permita ordenar un sector que mueve cifras millonarias y que, en ausencia de controles efectivos, favorece la proliferación de operadores sin licencia.
La notificación a Apple y Google es una señal de que las autoridades brasileñas no solo apuntan a los operadores de juego, sino también a las plataformas tecnológicas que facilitan su distribución, extendiendo así el alcance de la regulación a toda la cadena de valor del ecosistema digital.











































