México es uno de los mercados de juego con mayor potencial en América Latina, pero opera bajo un marco normativo que data de hace casi ocho décadas. Mientras la industria espera reformas anunciadas y nunca concretadas, los referentes del sector elevan el tono de advertencia: sin una regulación actualizada, el país corre el riesgo de perder inversiones, rezagarse frente a sus pares regionales y llegar al Mundial de Fútbol 2026 sin las condiciones legales necesarias para capitalizar el evento.
Una regulación que no resiste el paso del tiempo
El mercado del juego en México está regido en gran medida por leyes con casi 80 años de vigencia. La normativa actual, basada en la Ley Federal de Juegos y Sorteos, fue diseñada en un contexto completamente ajeno al entorno digital, lo que genera vacíos y ambigüedades en su aplicación actual.
Ese desfasaje normativo no es solo un problema formal: tiene consecuencias directas sobre la capacidad del sector para atraer inversión, operar con certeza jurídica y desarrollar segmentos de alto crecimiento como el juego en línea.
Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de la Asociación Mexicana de Permisores, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y el Juego (AIEJA), describe la situación sin eufemismos: el mercado está «insuficientemente regulado», en particular en lo que respecta al sector digital.
La promesa de reforma que sigue esperando
El proceso de actualización normativa tiene un punto de partida claro. En diciembre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció públicamente la necesidad de sancionar una nueva Ley Federal sobre Juegos y Rifas y encomendó al Ministerio del Interior, como organismo regulador, la elaboración de un proyecto de ley para presentar al poder legislativo.
Durante el primer trimestre de 2025, el Ministerio impulsó grupos de trabajo temáticos con participación del sector privado para enriquecer la propuesta. Desde entonces, el proceso se detuvo.
La AIEJA esperaba que el nuevo marco fuera presentado a la legislatura durante su primera sesión de 2026, que cierra el 30 de abril. Ochoa reconoce que otros asuntos han sido priorizados y que esa ventana está a punto de cerrarse sin novedades.
El Mundial 2026 como oportunidad perdida
El cronograma político tiene una referencia ineludible: el Mundial de Fútbol 2026, que México coorganizará junto a Estados Unidos y Canadá, comenzará en junio. El torneo representa una oportunidad extraordinaria para el sector de las apuestas deportivas, pero todo indica que el país llegará al evento sin un marco regulatorio moderno que permita aprovechar ese impulso de manera ordenada y transparente.
Menos inversión, menos crecimiento
El impacto de la incertidumbre regulatoria ya se refleja en los números. Ed Birkin, director general de H2 Gambling Capital, advierte que la ausencia de una regulación formal y actualizada está provocando que se invierta menos capital en el mercado mexicano, a pesar de su enorme potencial.
Birkin proyecta que el sector crecerá un 20% en 2025, una cifra positiva en términos absolutos, pero notoriamente inferior al 40% registrado el año anterior. La desaceleración responde, en parte, a la falta de claridad normativa que desincentiva a los operadores a comprometer recursos en un entorno de alta incertidumbre.
El regulador, ausente del diálogo con la industria
Alfredo Lazcano y Andrea Avedillo Builla, del bufete mexicano Lazcano Sámano, suman otro elemento crítico al diagnóstico: la Secretaría de Gobernación (SEGOB), en su rol de regulador del sector, ha mantenido una comunicación deficiente con la industria en los últimos dos años.
«En los últimos dos años, el regulador no ha mantenido un diálogo particularmente activo o constante con la industria», señalaron los especialistas, agregando que esa falta de participación no suele ser característica de un mercado que prospera plenamente. En su análisis, la trayectoria del sector dependerá en gran medida de si las autoridades avanzan hacia una mayor coordinación y brindan la claridad regulatoria que el mercado lleva tiempo reclamando.
Un sector en espera, con potencial sin explotar
El contraste entre el potencial del mercado mexicano y el estado de su marco normativo es el eje central del reclamo sectorial. México cuenta con una población de más de 130 millones de personas, una penetración creciente del juego en línea y un entorno de demanda favorable. Sin embargo, esos activos no se traducen en inversión ni en desarrollo ordenado mientras persista la incertidumbre legal.
La pregunta que los actores del sector se formulan en voz alta es cuándo llegará la normativa actualizada. Por ahora, la respuesta sigue siendo la misma: nadie lo sabe con certeza.











































