En Tailandia, los datos del Ministerio de Turismo de Camboya confirman unode los momentos más difíciles de la industria turística del país en años recientes. Entre enero y mayo de 2026, el número de visitantes internacionales cayó de 2,95 millones a 1,54 millones, lo que representa un descenso del 47,8% respecto al mismo período de 2025. La cifra agrava una tendencia que ya era preocupante: el año pasado, las llegadas internacionales habían retrocedido un 16,9%, hasta los 5,57 millones anuales.
El derrumbe acumulado en poco más de un año sitúa a Camboya ante una crisis turística de alcance estructural, no coyuntural, cuyas causas apuntan directamente a dos factores: la reputación internacional del país asociada a los centros de estafa que operan en su territorio y el conflicto armado con Tailandia que afecta zonas de frontera con actividad turística y de juego.
Los centros de estafa y el conflicto fronterizo, causas del descenso
Khieu Thy, presidente de la Asociación de Guías Turísticos Khmer Angkor, atribuyó el fuerte descenso de las llegadas a ambos factores, según recogió el Phnom Penh Post. La proliferación de centros de estafa —operaciones de cibercrimen que han captado atención internacional por el uso de trabajadores forzados— ha generado una imagen negativa del país que desincentiva el turismo, especialmente el procedente de mercados asiáticos con alta exposición mediática al tema.
El conflicto con Tailandia añade una dimensión adicional de riesgo percibido. Al menos cuatro casinos camboyanos ubicados en zonas fronterizas sufrieron daños como consecuencia de ataques en el marco de esa disputa, lo que afecta directamente a uno de los corredores turísticos y de juego más activos del país, la zona de Poipet.
Los mercados de origen más afectados
El desplome no fue uniforme entre los distintos mercados emisores. Corea del Sur registró la caída más pronunciada, con un retroceso del 59,9% en sus llegadas. Indonesia cayó un 38,5%, Vietnam un 25,9% y Japón un 23,2%. China, el mercado más relevante para Camboya en términos de volumen, mostró mayor resiliencia relativa, aunque igualmente registró una reducción de casi el 20%, con aproximadamente 400.000 visitantes en el período.
La magnitud de las caídas en mercados como Corea del Sur y Vietnam —países con vínculos históricos significativos con el turismo camboyano y con alta exposición a las noticias sobre los centros de estafa— sugiere que el daño reputacional pesa más que cualquier factor logístico o económico en la decisión de los viajeros.
La exención de visado para turistas chinos genera escepticismo
El gobierno camboyano implementó a comienzos de junio una exención de visado de cuatro meses dirigida a turistas chinos, con la expectativa de frenar la caída en ese mercado. Sin embargo, Khieu Thy expresó dudas sobre su efectividad inmediata: «Aunque el gobierno ha introducido una exención de visado de cuatro meses para los turistas chinos, no soy muy optimista en cuanto a que esto aumente significativamente el número de visitantes chinos este año».
La medida ataca un obstáculo administrativo, pero no el factor que más pesa en la decisión de no viajar a Camboya: la percepción de inseguridad y la asociación del país con operaciones de crimen organizado. Mientras esa imagen no mejore, los incentivos de acceso tienen un impacto limitado.
Tres escenarios para el cierre del año
El ministro de Turismo, Huot Hak, presentó tres proyecciones para el total de llegadas internacionales en 2026. El escenario más pesimista estima entre 4,6 y 4,8 millones de visitantes. El escenario intermedio apunta a cifras situadas entre esos rangos y el techo optimista. El mejor escenario posible, condicionado al éxito de las políticas de visados y otras medidas de promoción turística, proyecta entre 6,1 y 6,3 millones de llegadas.
Alcanzar el escenario optimista implicaría una recuperación extraordinaria en los siete meses restantes del año, algo que los propios operadores del sector consideran difícil de lograr sin una mejora tangible en la percepción internacional del país. La industria del juego, que en Camboya está estrechamente ligada al turismo regional, seguirá siendo uno de los sectores más expuestos a la evolución de esta crisis.











































