Camboya atraviesa un momento crítico en su lucha contra los centros de estafas en línea que operan desde su territorio. Las autoridades del país confirmaron el lunes que cerca de 16.000 extranjeros vinculados a estas redes fueron deportados durante los primeros seis meses de 2026, como parte de una estrategia para intensificar el combate contra estas organizaciones y reforzar la imagen del país en el escenario internacional. El anuncio llega en simultáneo con una caída sostenida en la llegada de visitantes extranjeros, un fenómeno que las propias autoridades y analistas locales vinculan de manera directa con la crisis de los centros de estafa.
Un tercio de todas las deportaciones del semestre
Las cifras oficiales sitúan a los 16.000 deportados vinculados a fraudes en línea como una porción significativa del total de expulsiones registradas en el país durante el período: en total, Camboya deportó a 45.000 extranjeros entre enero y junio de 2026, lo que implica que las personas ligadas a estafas representaron más de un tercio de todas las deportaciones del semestre.
Según consignó el medio camboyano The Khmer Times, estas 16.000 personas fueron detectadas durante operativos a nivel nacional realizados por la Policía Nacional y las autoridades provinciales en centros de estafas en línea. A todas ellas se les prohibió el reingreso al país.
Controles fronterizos más estrictos, con impacto en el turismo
Los funcionarios de inmigración camboyanos atribuyeron parcialmente la disminución de visitantes durante el primer semestre del año al reforzamiento de los controles fronterizos, implementados específicamente para combatir estafas en línea, trata de personas y otros delitos que trascienden fronteras. Se trata de un reconocimiento explícito de que las medidas de seguridad, aunque necesarias, están teniendo un costo directo sobre uno de los sectores económicos más relevantes del país.
El teniente general Sok Veasna, director general del Departamento General de Inmigración, informó que Camboya recibió alrededor de 2,3 millones de viajeros internacionales durante los primeros seis meses de 2026, una cifra por debajo de la registrada en el mismo período del año anterior. Según explicó, la caída responde tanto a la preocupación generada por los centros de estafa como a la incertidumbre económica a nivel global.
Un problema que ya había generado señalamientos internacionales
La situación de los centros de estafa en Camboya no es un fenómeno nuevo ni aislado. A comienzos de este año, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional había acusado al país de renovar las licencias de doce casinos camboyanos pese a la existencia de pruebas que documentaban graves violaciones de derechos humanos ocurridas dentro de estos establecimientos, señalamiento que puso al gobierno camboyano bajo un escrutinio adicional.
En respuesta a esa presión internacional, el gobierno designó recientemente el combate a estas estafas como una prioridad absoluta de su agenda, un giro que busca demostrar voluntad política frente a organismos internacionales, socios comerciales y la propia industria turística nacional.
El costo reputacional ya se refleja en las cifras de visitantes
El deterioro de la imagen internacional del país ya tiene un correlato estadístico concreto. El número de turistas internacionales que visitaron Camboya se desplomó un 47,8% durante los primeros cinco meses de 2026, un descenso que coincide con la multiplicación de titulares negativos sobre los centros de estafa y que, según reconocen las propias autoridades, no puede explicarse únicamente por factores macroeconómicos.
La mirada puesta en la recuperación de mediano plazo
Pese al escenario actual, Chheng Kimlong planteó una lectura orientada al futuro: a mediano y largo plazo, Camboya cuenta con margen para recuperar su atractivo turístico, reconstruir su imagen internacional y atraer nuevamente inversión extranjera. Para ello, subrayó, el país deberá fortalecer sus instituciones y mejorar sus sistemas de justicia y aplicación de la ley, no solo en el ámbito del turismo sino también en los negocios, el comercio, la inversión y la economía en general.
El desafío para Camboya en lo que resta de 2026 será sostener el ritmo de las operaciones contra los centros de estafa sin profundizar el impacto sobre un sector turístico que ya muestra señales de fragilidad. La evolución de las cifras de llegadas en los próximos meses funcionará como un indicador clave para medir si las medidas de seguridad logran, además de reducir el fraude, comenzar a revertir el daño reputacional acumulado.











































