El Senado de Estados Unidos aprobó el jueves 1 de mayo de 2026 una resolución que prohíbe a senadores en ejercicio, funcionarios y personal del Congreso la participación en mercados de predicción. La medida, impulsada por el senador republicano Bernie Moreno de Ohio, obtuvo respaldo unánime en la cámara y entró en vigor de forma inmediata, marcando un nuevo capítulo en el debate regulatorio sobre esta industria en el país donde nacieron sus principales operadores.
Una resolución motivada por el uso de información privilegiada
La iniciativa responde a preocupaciones crecientes sobre la posibilidad de que actores políticos con acceso a información confidencial del gobierno federal utilizaran los mercados de predicción para obtener beneficios económicos a partir de ese conocimiento privilegiado. La naturaleza de estos mercados, que permiten apostar sobre la ocurrencia de eventos como decisiones legislativas, nombramientos o medidas ejecutivas, los convierte en un terreno especialmente sensible cuando los usuarios son precisamente quienes pueden anticipar o influir en esos mismos eventos.
La resolución modifica los reglamentos vigentes del Senado para establecer que ningún miembro podrá celebrar acuerdos financieros cuyo resultado dependa de la ocurrencia o no ocurrencia de un evento específico, una definición que abarca con precisión el funcionamiento de los mercados de predicción.
«Los senadores de Estados Unidos no tienen ningún negocio participando en actividades especulativas como los mercados de predicción mientras cobran un sueldo financiado por los contribuyentes», afirmó el senador Moreno. «Servir en el Congreso nunca debería ser una forma de encontrar nuevas maneras de lucrar; debería tratarse de dar resultados para el pueblo estadounidense.»
El Congreso en la mira: conflicto de interés y dinero público
La resolución pone el foco en una tensión que venía acumulándose desde que los mercados de predicción ganaron visibilidad durante el ciclo electoral de 2024. La posibilidad de que legisladores con acceso anticipado a información sobre decisiones de gobierno, nombramientos, cambios regulatorios o movimientos de política exterior pudieran operar en estos mercados generó un debate público sobre los límites éticos del ejercicio de la función pública en la era del juego financiero digital.
A diferencia de las restricciones que pesan sobre los funcionarios en materia de mercados de valores, los sector de predicción no contaban hasta ahora con una prohibición explícita para los miembros del Congreso, lo que dejaba abierta una zona gris que la resolución de Moreno viene a cerrar. La medida se inscribe en una preocupación más amplia sobre el uso de información privilegiada en Washington, un tema que ha generado propuestas legislativas recurrentes en los últimos años, con resultados hasta ahora limitados.
El hecho de que la resolución haya sido aprobada por unanimidad sugiere que, más allá de las diferencias partidarias sobre la regulación general de los mercados de predicción, existe un consenso transversal en el Senado sobre la incompatibilidad entre la función legislativa y la participación en instrumentos financieros cuyo valor depende directamente de las decisiones que esos mismos legisladores toman o anticipan.
La Cámara de Representantes, el próximo paso
Tras la aprobación en el Senado, se espera que una resolución de contenido similar sea presentada en la Cámara de Representantes durante la semana siguiente. Si prospera, la prohibición alcanzaría a la totalidad del Congreso federal estadounidense, cerrando una ventana que hasta ahora no contaba con una restricción explícita a nivel legislativo.
La velocidad con la que se procesó la resolución en el Senado —aprobada por unanimidad y con efecto inmediato— sugiere que existe un consenso bipartidista sobre la necesidad de separar la función pública del acceso a este tipo de instrumentos financieros, independientemente de las posiciones que los distintos legisladores sostengan sobre la regulación más amplia de los mercados de predicción.
Los mercados predictivos, bajo presión regulatoria a nivel global
La resolución del Senado estadounidense llega en un momento de creciente escrutinio internacional sobre los mercados de predicción. En la misma semana, Brasil anunció el bloqueo de 27 dominios vinculados a este segmento y el Consejo Monetario Nacional del país sudamericano prohibió la operación de contratos derivados sobre eventos deportivos, políticos y de entretenimiento. La coincidencia temporal de ambas medidas, en distintos hemisferios y con enfoques regulatorios diferentes, ilustra la presión global que enfrenta el sector.
En el caso estadounidense, la prohibición no afecta al funcionamiento general de los mercados predictivos ni a sus usuarios civiles, sino que se limita a quienes ejercen funciones públicas en el Congreso. Sin embargo, el debate de fondo sobre el estatus legal de estas plataformas, su clasificación como juegos de azar o instrumentos financieros, y el alcance de su regulación, sigue abierto y sin resolución definitiva en el país donde operan sus principales actores globales.











































