La Junta de Ubicación de Instalaciones de Juego de Nueva York se prepara para tomar una decisión histórica este lunes: otorgar hasta tres licencias de casino para el área sur del estado. La votación marca el final de un largo proceso de selección que originalmente contó con once candidatos y que ahora se ha reducido a tres finalistas.
La junta, compuesta por cinco comisionados, no está obligada a aprobar ninguna de las propuestas, aunque la administración de la gobernadora Kathy Hochul tiene fuertes incentivos económicos para hacerlo. Cada licencia requiere un pago de 500 millones de dólares, dinero que llegaría directamente a las arcas estatales en un momento de necesidades fiscales. Además, los solicitantes deben comprometerse a invertir al menos otros 500 millones de dólares adicionales en el desarrollo de sus proyectos.

Los tres finalistas
El proyecto más ambicioso proviene de Steve Cohen, propietario de los Mets de Nueva York, quien busca construir un complejo de casinos de 8.000 millones de dólares junto al estadio Citi Field en Flushing, Queens. La propuesta, desarrollada en colaboración con el grupo Hard Rock Metropolitan Park, incluiría no solo instalaciones de juego sino también una sala de conciertos y otras amenidades recreativas.
En el Bronx, la empresa Bally’s impulsa un plan valorado en 4.000 millones de dólares para abrir un casino en lo que alguna vez fue un campo de golf propiedad del presidente Donald Trump. La compañía adquirió el terreno en Ferry Point de la Organización Trump en 2023, renombrándolo como Bally’s Golf Links en Ferry Point.
La tercera propuesta corresponde a Resorts World, que planea una expansión de 5.500 millones de dólares de su instalación actual en el hipódromo Aqueduct de Queens, un lugar que ya ofrece juegos de salón.
Optimismo y controversias
Soo Kim, presidente de Bally’s, expresó confianza en las posibilidades de su compañía. «Nos esforzamos al máximo. No creo que tengamos ningún punto débil», declaró a The Post el sábado. Kim considera que las perspectivas de obtener la licencia «parecen bastante buenas».
El proyecto de Bally’s ha generado controversia debido a sus vínculos con Trump. Como parte del acuerdo de compra del campo de golf, la empresa acordó proporcionar a la Organización Trump 115 millones de dólares adicionales si obtiene la licencia de casino. Kim rechazó las críticas y defendió el trato: «Trump recibe un trato justo. El Bronx recibe un trato excelente».
Los representantes de las propuestas de Cohen-Hard Rock y Resorts World declinaron hacer comentarios antes de la votación del lunes.
Oposición y cuestionamientos
A pesar del atractivo económico que representan estas licencias, el proceso no ha estado exento de objeciones. Activistas anti-casinos y otros críticos han planteado preocupaciones sobre los posibles impactos sociales y comunitarios de estos desarrollos.
La decisión que tome la junta podría impactar no solo para los solicitantes y sus inversores, sino también para las comunidades locales donde se ubicarían estos complejos. Con una inversión total potencial que supera los 17.000 millones de dólares entre los tres proyectos, y tarifas de licencia que podrían aportar hasta 1.500 millones de dólares al estado de Nueva York, las apuestas son extraordinariamente altas.
La votación marcará un hito en la expansión de la industria del juego en Nueva York, un sector que ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años.











































