La Cámara de Representantes de Ohio recibió este 1 de julio la presentación formal del Proyecto de Ley 971, una iniciativa que propone eliminar por completo las apuestas deportivas en línea y a través de dispositivos móviles en el estado. La medida, conocida como la «Ley para Salvar los Deportes de Ohio», cuenta con el respaldo de diez representantes republicanos y había sido anticipada por sus autores en abril, aunque su ingreso oficial al proceso legislativo se concretó recién esta semana.
De avanzar en el Legislativo, la norma reduciría de forma drástica el alcance del mercado de apuestas deportivas que Ohio legalizó en 2023, restringiendo la actividad exclusivamente a las apuestas realizadas de manera presencial en casinos físicos. La propuesta se suma a una tendencia que se observa en otros estados de Estados Unidos, donde algunos legisladores han comenzado a cuestionar públicamente el ritmo de expansión de las apuestas deportivas y sus efectos sobre los consumidores, apenas unos años después de que la Corte Suprema habilitara su legalización a nivel nacional.
Qué productos de apuestas quedarían prohibidos
El proyecto de ley no se limita a eliminar el canal online. Entre las restricciones adicionales que contempla la iniciativa se incluyen:
Prohibiciones a modalidades de apuesta
- * Apuestas en directo (in-play betting)
- * Apuestas combinadas o parlays
- * Apuestas sobre deportes universitarios
- * Apuestas sobre proposiciones de jugadores (player props)
Límites al comportamiento del apostador
La propuesta también fija topes económicos para quienes sigan apostando de forma presencial: un máximo de 100 dólares por apuesta individual y un límite de ocho apuestas por cliente en un período de 24 horas. Asimismo, prohibiría el uso de tarjetas de crédito u otras formas de fondos prestados para financiar apuestas deportivas, una medida que ya ha sido adoptada, con distintos matices, en otras jurisdicciones que buscan reducir el endeudamiento asociado al juego.
Restricciones a la publicidad
El texto incorpora además nuevas limitaciones publicitarias, entre ellas la prohibición de anunciar apuestas deportivas durante transmisiones en vivo de eventos deportivos profesionales y dentro de los propios recintos donde se disputan esos eventos. De aprobarse, esta disposición afectaría directamente los acuerdos de patrocinio que operadores de apuestas mantienen con equipos y ligas que compiten en el estado.
Los argumentos de los patrocinadores
Los impulsores del proyecto sostienen que la expansión acelerada de las apuestas deportivas desde su legalización expuso a los residentes de Ohio a riesgos de juego que consideran innecesarios. En un comunicado difundido junto con la presentación del proyecto, el representante Johnathan Newman señaló que las apuestas deportivas pasaron a ocupar un lugar dominante en el panorama deportivo del estado.
Newman citó una cifra que, según dijo, refleja el desequilibrio del mercado actual: cerca del 95% de los habitantes de Ohio que apuestan realizan únicamente depósitos, sin llegar a retirar ganancias. El legislador utilizó este dato como argumento central para sostener que el modelo actual de apuestas deportivas beneficia de manera desproporcionada a los operadores por sobre los consumidores.
El camino legislativo que le espera al proyecto
El Proyecto de Ley 971 fue remitido a comité en la Cámara de Representantes, instancia donde deberá ser debatido antes de someterse a votación en el pleno legislativo. De obtener luz verde en la Cámara, la iniciativa necesitaría además la aprobación del Senado estatal antes de llegar al despacho del gobernador Mike DeWine para su firma.
DeWine ya se había manifestado previamente a favor de endurecer la regulación de las apuestas deportivas en Ohio. El año pasado, respaldó una propuesta para prohibir las apuestas sobre jugadores, impulsada tras una serie de escándalos de apuestas vinculados a las Grandes Ligas de Béisbol. Sin embargo, aquella iniciativa fue archivada luego de la oposición de la propia liga, un antecedente que podría anticipar la resistencia que enfrentará este nuevo proyecto por parte de la industria y de otras ligas profesionales con intereses comerciales en el mercado de apuestas de Ohio.
El desenlace de esta iniciativa se perfila, de este modo, como un nuevo capítulo en la tensión que atraviesan varios estados de Estados Unidos entre la recaudación fiscal que genera el mercado de apuestas deportivas legales y las crecientes preocupaciones en torno a la protección del consumidor.











































