La Autoridad de Juego de los Países Bajos identificó cuatro casos de deportistas que apostaron en partidos, ligas o competiciones en las que participaban profesionalmente, una modalidad no registrada en informes anteriores y que el regulador señala como un factor de riesgo emergente para la integridad deportiva.
Informe anual de integridad en apuestas deportivas
La Autoridad de Juego de los Países Bajos (KSA, por sus siglas en neerlandés) publicó su informe de análisis de tendencias elaborado por la Unidad de Inteligencia de Apuestas Deportivas del organismo. El documento evalúa la prevalencia de actividades de juego sospechosas registradas por operadores autorizados a lo largo de 2025 y cubre el período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de ese año.
Durante ese período, nueve casas de apuestas deportivas autorizadas presentaron un total de 12 informes de posible amaño de partidos. Los operadores activaron estas alertas tras detectar actividad inusual en sus plataformas, lo que desencadenó los mecanismos de supervisión previstos por la regulación vigente.
El fútbol y el tenis concentraron la mayoría de las alertas por actividad sospechosa
De los 12 reportes presentados, el fútbol acumuló la mayor cantidad de casos con seis alertas, seguido por el tenis con cinco y los deportes de combate con uno. Tres de estos episodios tuvieron lugar en competiciones celebradas dentro del territorio neerlandés.
Más allá del número de casos, los reguladores también identificaron siete situaciones que involucraban patrones de apuestas inusuales. Entre los indicadores detectados figuraron apuestas repetidas de alto valor sobre un mismo evento, cambios repentinos en el comportamiento habitual de los apostadores y montos elevados colocados en competiciones de perfil reducido. Tres de estos casos estaban relacionados con el mismo evento deportivo.
Algunas alertas también se vincularon con apuestas realizadas en momentos específicos durante partidos en vivo, lo que puede indicar acceso anticipado a información sobre el desarrollo del encuentro. Adicionalmente, el regulador registró una alerta sobre un partido considerado de alto riesgo, generada a partir de una señal de una asociación internacional de monitoreo, aunque la investigación interna del operador correspondiente no detectó actividad irregular entre sus propios clientes.
Cuatro atletas apostaron en competiciones en las que participaban profesionalmente
El hallazgo más relevante del informe fue la detección de cuatro casos en los que deportistas colocaron apuestas en competiciones en las que ellos mismos participaban de forma profesional. Este tipo de actividad no había sido incluida en el informe del año anterior, lo que convierte su incorporación en una señal explícita de que el regulador lo considera un riesgo en expansión.
En cada uno de estos casos, el atleta apostó sobre su propio partido, su liga o la competición de la que formaba parte. Esta conducta está prohibida porque los deportistas pueden disponer de información privilegiada sobre el estado físico de los competidores, las estrategias de juego o cualquier otro factor relevante que no sea de acceso público. Cuando los operadores identificaron estas apuestas, procedieron a cancelarlas o a cerrar las cuentas involucradas.
La cifra total de alertas se mantuvo estable respecto al año anterior
A pesar del surgimiento de esta nueva categoría de riesgo, el volumen total de denuncias no registró un incremento significativo. En el período previo, los reguladores habían recibido 13 reportes de posible manipulación de partidos, frente a los 12 del último informe. El número de operadores que presentaron alertas también se mantuvo en niveles similares: nueve empresas reportaron incidentes, en comparación con ocho el año anterior. Sin embargo, cuatro de los operadores que presentaron reportes eran distintos a los que lo habían hecho previamente, lo que sugiere una rotación en las fuentes de detección dentro del mercado.
Los operadores y las federaciones deportivas reforzaron sus mecanismos de prevención
En respuesta a los casos documentados, los operadores aplicaron distintas medidas correctivas: cancelaron apuestas individuales, limitaron cuentas de usuarios y eliminaron determinados mercados de sus plataformas. La KSA también publicó una guía actualizada de integridad dirigida a los operadores autorizados, que describe las expectativas regulatorias en materia de diseño de mercados, análisis de riesgo y notificación obligatoria de actividad sospechosa.
De manera paralela, las organizaciones deportivas intensificaron sus programas educativos dirigidos a atletas profesionales. Estas iniciativas abordan los riesgos asociados al juego y refuerzan las normas que prohíben a los deportistas apostar en eventos vinculados a su actividad profesional.
La integridad deportiva, un desafío estructural para los mercados regulados
El informe de la KSA refleja una tensión que atraviesa a los mercados de apuestas regulados en todo el mundo: la expansión del juego legal genera más datos y mejores herramientas de detección, pero también amplía las oportunidades para conductas que comprometen la integridad competitiva.
La incorporación de los atletas como sujetos de supervisión directa marca un cambio en el enfoque regulatorio, que históricamente se concentraba en la conducta de los apostadores externos. El hecho de que el regulador neerlandés haya incluido este fenómeno por primera vez en su informe anual indica que se trata de un riesgo que tomará mayor relevancia en la agenda de supervisión de los mercados de juego a nivel internacional.











































