El contexto económico se está viendo afectado por el incremento en los precios, el alto endeudamiento de las naciones y las recuperaciones desiguales entre países ricos y pobres. Esta es la primera lectura que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le da a nuestra realidad actual. Si bien los casos de COVID-19 están siendo controlados en varias partes del mundo, las secuelas de lo que fueron las primeras olas han dejado su rastro, uno que ha ralentizado el crecimiento económico.
El organismo había proyectado en julio que la expansión mundial para este año sería alrededor del 6 %. Sin embargo, ahora se tiene previsto que este crecimiento se moderará levemente.
RECUPERACIÓN DESIGUAL
La producción en las economías de las grandes potencias podría regresar a los niveles prepandémicos el próximo año; un escenario distinto al de la mayoría de países emergentes y en desarrollo en los que se proyecta aún unos años más para lograr su recuperación. “(Esta situación) hará que sea aún más difícil evitar las cicatrices económicas a largo plazo, incluidas las pérdidas de empleo, que afectan especialmente a los jóvenes, las mujeres y los trabajadores informales”, indicó Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.
El golpe de la pandemia ha dejado a su paso riesgos y obstáculos que parecen pronunciarse más con el correr del tiempo. Son como “piedras en nuestros zapatos”, describió la funcionaria. La institución internacional había anunciado la entrega de reservas por un monto récord de 650 000 millones de dólares para paliar esta crisis, a finales de agosto último. “Es un gran impulso para el mundo y si se usa con prudencia sería una oportunidad única para luchar contra esta crisis sin precedentes”, señaló.
Por un lado, Estados Unidos y China continúan impulsando el crecimiento, junto con algunas otras economías en Europa. Pero en otros países no sucede lo mismo. El escaso acceso a las vacunas y la poca reacción de sus gobernantes terminan deteniendo este avance global.
Según precisa el FMI, la inflación es uno de los motivos de este comportamiento de la economía mundial, teniendo en cuenta el aumento de los precios de los alimentos (30 %) y de la energía. Si bien se espera que estas tarifas bajen en el 2022, los precios elevados continuarán en las economías emergentes y en desarrollo.

EVITANDO LA CRISIS
De las grandes potencias, China fue el único país en presentar un crecimiento en el 2020. Todo ello, luego de que las autoridades confirmaron que el virus se había controlado. Desde los inicios de la pandemia, el gigante asiático había reportado 95 577 casos y 4636 muertes, pero ningún deceso desde febrero.
Este año, la variante delta ha generado un gran impacto, pero inmediatamente se tomaron medidas drásticas para su contención. Se trata de un plan drástico de estrategia “cero COVID-19”, en la que se cerró ciudades y se cancelaron vuelos. Estas acciones, sin embargo, tuvieron un efecto colateral que generó preocupación por parte de los consumidores.
En agosto, se registraron problemas en las ventas al por menor al obtenerse solo un aumento del 2.5 %, en comparación al 2020. Todo ello, cuando se había proyectado un 8 % de crecimiento en julio.
Pero uno de los sectores que sí presentó una notoria caída fue el inmobiliario (-3.2 % en los primeros ocho meses del 2021). El caso más sonado es el de la inmobiliaria Evergrande, cuya crisis de liquidez se ha agravado con fuerza. La compañía prometió que pagará los intereses de su multimillonaria deuda a los tenedores de bonos en China, pero no ha dado señales de planes para saldar un bono adeudado en el extranjero. Días antes de este anuncio, el gigante inmobiliario ya había adelantado de su incumplimiento para pagar estas deudas, lo que generó una caída general de los mercados globales.
En estos momentos, hay una preocupación por parte e los inversores respecto a que una paralización en los pagos pueda tener efectos en el sistema bancario chino y en la economía en general.

MANTENIENDO EL CRECIMIENTO
Caso contrario, en Estados Unidos el PIB registró un aumento del 1.6 % en el segundo trimestre del año, respecto a los tres meses anteriores. Según detalló la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés), el resultado de la actividad trimestral, que en la tasa anual creció un 6.7 %, por encima del 6.6 % proyectado, se debe al impacto de la reapertura de negocios, el avance de la vacunación y los programas del Gobierno.
De otro lado, Estados Unidos se alejó temporalmente de las consecuencias que podría generar el incumplimiento del pago de su deuda, luego de que demócratas y republicanos llegaran a un acuerdo en el Congreso para elevar el tope de la deuda hasta diciembre. Esto generó que Wall Street abriera al alza un día después. Desde la Casa Blanca son conscientes que los retos aún son más grandes. “Esto nos da un poco de tiempo, pero no resuelve el problema”, sostuvo Jared Bernstein, asesor económico del presidente Joe Biden.
Y tal vez uno de los principales problemas se centra en la creación de empleos, una tarea que ha significado un gran desafío para el Gobierno estadounidense. Tanto en setiembre como agosto, los reportes de empleo han sido decepcionantes. El mes pasado, se informó sobre 194 000 nuevos trabajos, cifra por debajo de lo esperado (500 000). Aunque, con estos números, se logró un descenso de la tasa de desempleo de 5.1 % a 4.8 %, todavía falta camino para conseguir el pleno empleo, indicador considerado fundamental para la evaluación de un alza en la tasa de interés.

RETROCESO DE SECTORES
Así como en el mundo, en Europa también se está viviendo una desaceleración de la recuperación, encabezada por España. A finales de setiembre, el Instituto Nacional de Estadística recortó a la mitad el crecimiento del PIB durante el segundo trimestre del año.
Se habla de un riesgo de estanflación, que supone un escenario de estancamiento económico mientras se presenta un alza de los precios y aumento de desempleo. El Índice de Gestoresde Compras (PMI) Compuesto registró una fuerte caída al alcanzar un mínimo de cinco meses (56.1), que se traduce en un menor ritmo del crecimiento de la actividad empresarial del sector privado desde abril de este año. De igual forma, el PMI manufacturero, sector afectado por las limitaciones de la cadena de suministro, presentó su nivel más bajo en siete meses (58.7).
La inflación en el mundo se encuentra en sus niveles máximos de los últimos diez años. La eurozona, por ejemplo, registra un 3 %; la OCDE, un 4.2 %; y Estados Unidos, un 5.4 %. El alza de precios y el decrecimiento de las economías han llamado a la acción al Banco Central Europeo (BCE) y al Sistema de Reserva Federal (FED). Por ahora, solo queda esperar como continúa reaccionando el mercado y qué tanto repercuten las medidas adoptadas por los gobiernos.












































