Desde el año 1948, Puerto Rico se convirtió en la segunda jurisdicción en el nuevo hemisferio en regular los juegos de azar a través de la Ley N° 221, de 1948, mejor conocida como Ley de Juegos de Azar de Puerto Rico. Con el pasar del tiempo nos transformamos en un modelo considerado como sostenido y altamente reglamentado.
Esta larga trayectoria nos obliga a mantener los más altos niveles de regulación y cumplimiento para responder a los mejores intereses no solo de los participantes de la actividad del entretenimiento, sino también de nuestros operadores.
Normativas de juego
Luego de más de siete décadas —y tras el auge de nuevas tendencias de apuestas y de formalización—, fue aprobada la Ley N° 257, de 2018, o Ley para la Reforma Contributiva de Puerto Rico. Mediante esta normativa, se aprueba la explotación y operación de las máquinas de juegos de azar en ruta que operarán en toda la isla.
Asimismo, por disposición de ley, las máquinas estarán interconectadas a un Sistema Central de Monitoreo, regulado a través de nuestra división, y operarán bajo condiciones estrictas de cumplimiento. Para el proceso de adjudicación de la compañía operadora del sistema, el Gobierno de Puerto Rico realizará un Request for Proposal (solicitud de propuestas) durante los próximos meses.
De otra parte, se aprobó la Ley N° 81, de 2019, mejor conocida como Ley de Apuestas Deportivas y Juegos por Internet de Puerto Rico, que permite las apuestas deportivas, eSports y juegos de fantasía. A su vez, establece la creación de la nueva Comisión de Juegos de Puerto Rico, y varios sectores de apuestas estarán bajo la regulación de esta institución. El primer paso fue la designación del licenciado José Maymo Azize como director ejecutivo, y de los miembros exoficio de la junta.
Proyecciones de mercado
Entendemos que, en términos de proyecciones y retos futuros, nuestra jurisdicción reconoce el valor que nos pueden brindar las experiencias de otras ciudades maduras y emergentes. Ello nos permitirá identificar el campo de los aciertos o desaciertos para evitar errores, en la medida posible, y reconocer las fuerzas del sector.
Ambas legislaciones llevan la voluntad de contribuir al desarrollo y la atención del problema del juego compulsivo o ludopatía, con el aporte de nuevos recursos; además de cooperar con los recursos necesarios para el Plan de Retiro de la Policía, el sistema de la Tarjeta de Salud del Gobierno de Puerto Rico y nuestro sistema educativo.
Todas estas nuevas recaudaciones son esenciales para el desarrollo de la industria, la economía puertorriqueña y el futuro de nuestra jurisdicción.











































