El mercado regulado del juego en Países Bajos enfrenta en 2026 las consecuencias directas de una política fiscal que, lejos de fortalecer las arcas del Estado, aceleró la contracción del sector legal y el crecimiento del mercado ilícito. Así lo advirtió esta semana VNLOK, la asociación neerlandesa que agrupa a los operadores con licencia de la KSA, tras la publicación de un informe conjunto del Ministerio de Finanzas y la Autoridad Neerlandesa del Juego (KSA).
El documento revela que el aumento de la tasa impositiva sobre el ingreso bruto de juego (GGR), que pasó de 30,5% a 34,2% en enero de 2025, generó apenas 2 millones de dólares en ingresos adicionales durante ese año, frente al objetivo oficial de 114 millones de dólares. Los ingresos totales por impuestos al juego sumaron 1.098 millones de dólares en 2025, solo marginalmente superiores a los 1.096 millones registrados en 2024, a pesar del alza de tasas.
VNLOK: el informe subestima la magnitud del problema
Para VNLOK, el diagnóstico oficial no refleja la profundidad real de la crisis. La organización señala que el mercado regulado neerlandés se contrajo un 18,5% en 2025, una cifra que las autoridades no ponderaron con la relevancia que merece.
«El informe indica claramente que no se han alcanzado los objetivos financieros», declaró VNLOK al medio NEXT.io. «El tamaño del mercado regulado neerlandés disminuyó un 18,5% en 2025.»
La asociación también criticó que la única medida de seguimiento propuesta por el gobierno sea una nueva evaluación en 2027, al considerar que el deterioro del mercado requiere respuestas más inmediatas.
El mercado ilegal supera al regulado: una señal de alarma en 2026
Uno de los datos más graves que emerge del análisis sectorial es el desplazamiento sostenido de jugadores hacia plataformas sin licencia, una tendencia que se agrava a medida que la presión fiscal sobre los operadores legales se intensifica.
La KSA reportó que los sitios del mercado negro registraron un GGR superior al de los operadores con licencia en el primer semestre de 2025. Las estimaciones de VNLOK indican que los operadores ilegales procesaron 654 millones de dólares en apuestas, frente a 636 millones gestionados por el mercado regulado.
Este cruce de cifras representa un punto de inflexión: por primera vez desde la apertura del mercado online neerlandés en 2021, el volumen ilegal supera al legal. En 2026, con una tasa impositiva de 37,8% —una de las más elevadas de Europa— y sin señales de corrección regulatoria, los operadores advierten que la tendencia continuará profundizándose.
Cierres de salas físicas y caída en la asistencia presencial
El sector terrestre refleja con igual claridad el impacto acumulado de la política fiscal. Según la KSA, las visitas a salas de juego y establecimientos de Holland Casino cayeron de 4,6 millones en el primer trimestre de 2025 a 4,1 millones en el primer trimestre de 2026, una caída interanual de aproximadamente 11%.
El número de locales de juego registró una caída de 9% en 2025, y las proyecciones para el año en curso no anticipan una reversión de esa tendencia.
La segunda subida fiscal de 2026 agrava el escenario
El análisis de VNLOK sobre el ejercicio 2025 no incorpora todavía los efectos de la segunda subida impositiva, que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Esto significa que los datos disponibles subestiman la presión real que opera actualmente sobre el mercado.
Las ganancias de los operadores estatales Holland Casino y Nederlandse Loterij también se verán afectadas por los mayores costos, lo que reducirá adicionalmente los ingresos del Estado vía dividendos y pagos corporativos, un efecto secundario que el propio informe oficial reconoce pero que los responsables de política fiscal no han abordado con medidas concretas.
El presidente de la KSA, Michel Groothuizen, ya había advertido que una medida de motivación financiera como el impuesto al juego resulta contraria al objetivo político de ofrecer mayor protección a los jugadores, y que un mercado legal financieramente sólido es condición necesaria para garantizar un entorno de juego seguro.
Una encrucijada que exige decisiones antes de 2027
VNLOK no cuestiona solo los números: cuestiona la arquitectura de la respuesta gubernamental. La combinación de alta presión fiscal, restricciones publicitarias, límites de depósito y nuevas exigencias de protección al jugador opera de forma simultánea, dificultando la medición del efecto individual de cada variable, pero produciendo en conjunto un efecto de erosión sobre la viabilidad del mercado regulado.
La advertencia llega en un momento en que el debate político en los Países Bajos sobre la fiscalidad del juego permanece abierto, pero sin señales de rectificación inminente. Para VNLOK, esperar hasta 2027 para evaluar los resultados equivale a permitir que el daño se consolide antes de actuar.











































