La Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés) abrió el 16 de marzo una consulta pública sobre los mercados de predicción, y las primeras respuestas no dejaron lugar a la ambigüedad. Senadores, abogados, consultores y traders particulares ya han presentado sus posiciones en el expediente público creado en virtud de la propuesta de norma 91 FR 12516. El plazo para recibir comentarios cierra el 30 de abril, pero lo que ha llegado hasta ahora ofrece un mapa claro de las tensiones que rodean a estos instrumentos: seguridad nacional, riesgos de la inteligencia artificial, falta de transparencia en los datos y una pregunta de fondo que nadie elude del todo: ¿son estos mercados inversiones o apuestas?
Dos senadores piden prohibición por razones de seguridad nacional
La intervención más contundente hasta ahora llegó el 5 de marzo, con el escrito conjunto presentado por los senadores Jack Reed y John Hickenlooper. Su argumento no deja margen para la negociación: ambos legisladores presionaron a la CFTC para que prohíba de forma explícita los contratos vinculados a operaciones militares estadounidenses y para que investigue si ya existen riesgos de uso de información privilegiada en esos mercados.
En su escrito, los senadores sostienen que estos instrumentos crean una arquitectura de incentivos peligrosa: quienes tienen acceso anticipado a información sobre eventos geopolíticos, o quienes directamente pueden influir en ellos, pueden operar con una ventaja estructural sobre el resto del mercado antes de que esa información sea pública. En palabras de los propios senadores, esos contratos «son tan peligrosos para la seguridad nacional de Estados Unidos y tan ofensivos para los valores estadounidenses que superan con creces cualquier propósito legítimo de gestión de riesgos».
La preocupación no es abstracta. En los últimos años, plataformas como Polymarket han permitido apostar sobre el resultado de operaciones militares, movimientos de tropas y decisiones de política exterior, en tiempo real y con liquidez suficiente para generar señales de precio significativas.
Un consultor pide que los datos sean públicos y legibles por máquina
En una dirección distinta, aunque igualmente crítica, se posicionó el comentario del consultor Maurice Bransfield. Su foco no está en prohibir contratos sino en exigir que los mercados que ya operan lo hagan con estándares mínimos de transparencia.
Bransfield instó a la CFTC a requerir que las bolsas publiquen sus datos de negociación en formatos legibles por máquina y que conserven al menos 24 meses de registros históricos de acceso público. El argumento es directo: los períodos de retención cortos y los formatos que no permiten búsquedas automáticas debilitan la capacidad de supervisión regulatoria y hacen casi imposible la investigación independiente.
La inteligencia artificial como nuevo factor de riesgo
La presentación del abogado Stevie Cline abordó un flanco que las regulaciones actuales prácticamente ignoran: el papel de los sistemas autónomos en los mercados de predicción. Cline solicitó a la CFTC que adapte su marco normativo para contemplar el trading impulsado por inteligencia artificial, partiendo de una constatación elemental: las normas vigentes contra la manipulación fueron diseñadas para actores humanos, no para software capaz de aprender, adaptarse y operar a escala masiva y en tiempo real.
Su propuesta incluye un modelo de «conocimiento previo» que distribuiría la responsabilidad entre quienes diseñan, entrenan e implementan estos sistemas, junto con herramientas de vigilancia específicas para operaciones automatizadas y un entorno regulatorio protegido para empresas que puedan demostrar controles de gobernanza sólidos.
El riesgo que Cline señala es técnico pero de consecuencias concretas: muchos contratos de eventos, especialmente los vinculados a resultados políticos, científicos o culturales, tienen libros de órdenes con poca liquidez. Un sistema de inteligencia artificial puede aprovechar esa escasez para mover precios con capital mínimo, generando señales de probabilidad artificiales que después influyen en la toma de decisiones fuera del mercado o en instrumentos relacionados.
CFTC: Un debate que recién comienza
Lo que el expediente de la CFTC deja en evidencia, incluso en estas primeras semanas, es que no existe un consenso sobre qué son exactamente los mercados de predicción ni cómo deberían regularse. Hay quienes los ven como instrumentos de gestión de riesgo con valor informativo real. Hay quienes los equiparan a las apuestas deportivas. Y hay quienes, como los senadores Reed y Hickenlooper, consideran que ciertos contratos directamente no deberían existir.
Lo que sí está claro es que la pregunta ya no puede eludirse. Con el plazo de comentarios abierto hasta el 30 de abril y más presentaciones esperadas de la industria financiera, grupos de consumidores y operadores de plataformas, la CFTC tendrá que tomar posiciones sobre un mercado que creció más rápido que cualquier marco regulatorio pensado para contenerlo.











































