Islas Baleares se convertirá en la primera Comunidad Autónoma de España que dejará de conceder licencias de salas de juego hasta que el número actual se reduzca a la mitad, tras la revocación definitiva de la última licencia pendiente de apertura para una sala en Marratxí, que se suma a la ya revocada licencia del local de Miquel Bisellach, cuyo plazo de apertura venció el pasado mes de febrero.
Según ha explicado el Govern este miércoles en nota de prensa, el conseller de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática, Juan Pedro Yllanes, ha presentado esta propuesta de modificación de la Ley del Juego que incluye, entre otras cosas, la moratoria automática de nuevas licencias y que acaba de superar el periodo de alegaciones.
La Mesa Social del Juego se ha reunido este miércoles para tratar estas cuestiones. Durante el encuentro, Yllanes ha querido agradecer a los asistentes que hayan puesto a disposición del Govern sus diferentes perspectivas de los juegos de azar “como una cuestión de salud pública, una cuestión social y una cuestión de convivencia vecinal, y no una cuestión estrictamente de negocio” como, según ha lamentado, “se había tratado hasta ahora”.
En este sentido, el conseller ha destacado la apuesta del Govern “por políticas de prevención de las adicciones, de protección de menores y colectivos más vulnerables, de paz social y convivencia vecinal”.
A estas actuaciones se suma ahora la propuesta de modificación de la Ley de Juego 8/2014, que fijará un máximo de 75 salas de juego por cada millón de habitantes (actualmente está en 140 salas), tres casinos y cuatro bingos, y que incluye, entre otras medidas, la moratoria automática de nuevas licencias hasta que se alcance esta cifra y, por tanto, el número de salas se reduzca hasta la mitad.
Esto significa que tampoco se volverán a arbitrar procesos de otorgamiento de nuevas licencias y que el Govern no concederá más licencias de juego en la región, al menos en las próximas décadas.











































