La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) ha dado un paso significativo al actualizar la composición de su Consejo Asesor de Juego Responsable (CAJR). Esta modificación se centra en integrar voces del ámbito médico y científico, especialmente expertos vinculados a la salud pública, la neuropsiquiatría y la prevención de adicciones.
El movimiento se produce en un contexto en el que los riesgos asociados al juego online están en aumento, particularmente en lo que respecta a la suplantación de identidad, el uso indebido de datos personales y la participación de menores en plataformas de apuestas.
El protocolo PACS-2024 y la lucha contra la suplantación
Uno de los principales temas abordados en la reciente reunión entre la DGOJ y los nuevos miembros del Consejo fue la presentación del Protocolo de Actuación para Contribuyentes Suplantados (PACS-2024). Este protocolo busca ofrecer una herramienta formal para aquellas personas que han sido víctimas de suplantación de identidad vinculada al juego en línea.
Además de proteger a los afectados por el uso fraudulento de sus datos personales, el protocolo apunta a reforzar los controles fiscales relacionados con los beneficios obtenidos mediante juego, y a detectar de forma temprana el ingreso de menores o personas autoexcluidas al ecosistema de apuestas digitales.
Integración de perfiles médicos y científicos
El nuevo enfoque del CAJR incluye la participación de figuras destacadas del campo médico, como Beatriz Mesías Pérez y Francisco Ferre Navarrete (ambos adscritos al Ayuntamiento de Madrid), así como científicos especializados en salud mental, como Ángela Ibáñez Cuadrado, Néstor Szerman y Juan Francisco Navas Pérez.
Estos expertos aportarán una visión multidisciplinaria centrada en la prevención del juego problemático, desde una perspectiva de salud pública y con atención prioritaria a grupos vulnerables como adolescentes y personas en situación de riesgo.
Una estrategia basada en la evidencia
La DGOJ ha señalado que trabajará con el Consejo para desarrollar campañas de sensibilización centradas en el entorno sanitario y educativo. Estas campañas buscarán no solo advertir sobre los riesgos del juego online, sino también cuestionar fenómenos como el auge de los “tipsters” o influencers que promueven el juego entre jóvenes con promesas de éxito fácil.
El objetivo es consolidar una política pública basada en la evidencia, en coordinación con centros de salud, escuelas y entidades de protección social.
España avanza hacia una regulación del juego en línea más firme, integral y preventiva. La incorporación de médicos y científicos al Consejo Asesor de Juego Responsable marca un cambio de enfoque: del control administrativo a la intervención sanitaria y social. En un escenario donde la tecnología hace más fácil vulnerar límites, esta actualización apuesta por la protección de los ciudadanos más expuestos y por la consolidación de un modelo de juego seguro y ético.











































