“El juego en Brasil no es bienvenido. Si el proyecto es aprobado, debe ser vetado”, afirmó el presidente del país, Jair Bolsonaro, en el marco de una entrevista a la radio brasilera Viva FM.
En un guiño a sus partidarios evangélicos, el mandatario se opuso a la posibilidad de permitir los juegos de azar en el país, tema en discusión en el Congreso. Igualmente, recordó que el veto puede ser anulado en el Congreso.
La legalización del juego ha colocado a dos de los principales grupos aliados de Bolsonaro en campos opuestos. Por un lado, Centrão actúa para aprobar una propuesta amplia, que incluso incluye la liberación del juego de animales, con el argumento de que impulsará la economía y el turismo.
Por otro lado, los evangélicos afirman que la ludopatía perjudica a las familias y va en contra de los valores religiosos que defienden.
El presidente de la Cámara, Arthur Lira, pretende orientar el proyecto de legalización a partir de febrero, con el regreso del receso parlamentario. En diciembre, los diputados aprobaron un pedido urgente para que la propuesta sea tramitada directamente en el pleno de la cámara. Hubo 293 votos a favor, 138 en contra y 11 abstenciones.











































