“Las apuestas fueron autorizadas en Brasil en 2018, pero nunca fueron reguladas. En el último año han proliferado con mucha fuerza. Cuando vi el partido de Palmeiras y Flamengo en Brasilia en enero, había como cinco anuncios en los portales”, expresó Ana Moser, ministra de Deportes, en una entrevista con el medio brasileño Folha de Sao Paulo.
La funcionaria explicó que desde el inicio del gobierno de Lula Da Silva, se viene construyendo un entendimiento con Hacienda, Justicia y la CGU. El gobierno lleva meses preparando una propuesta. Entre los puntos más importantes se encuentra la fiscalidad, en el sentido de que una empresa necesitará tener su sede en Brasil, además del control de integridad.
“El reglamento de apuestas deportivas se está construyendo basado en lo que sucede en Europa y Estados Unidos. ¿Qué tipo de apuesta da margen para manipular? Apostar, por ejemplo, a una tarjeta amarilla es muy fácil. Estoy hablando de fútbol, pero hay otros deportes. ¿Por qué Brasil se convirtió en el líder mundial en fraude? Por este vacío normativo. Aprovecharon el vacío bolsonarista y subieron. Se convirtió en tierra de nadie. Las casas de apuestas operan con impunidad”, agregó Moser.











































