El INPROJUY advirtió sobre el crecimiento de adolescentes que acceden a sitios clandestinos de apuestas. Desde el organismo remarcan que la prevención requiere la participación de toda la comunidad, más allá del rol de las familias.
Una amenaza que crece desde la pantalla del celular
En los últimos años, el juego online se expandió a una velocidad que los mecanismos de control dificultan seguir. En Jujuy, esta tendencia tiene una cara particularmente preocupante: cada vez más adolescentes acceden a plataformas de apuestas ilegales desde sus teléfonos móviles, sin barreras reales que lo impidan. A diferencia de los casinos físicos, donde existe control presencial de identidad, las plataformas digitales ilegales no verifican la edad de sus usuarios, lo que convierte al celular en una puerta de entrada sin candado para menores.
Qué dice el INPROJUY sobre la situación actual
María Spengler, responsable del área de Juego Responsable del INPROJUY, subrayó que el abordaje de esta problemática no puede recaer únicamente sobre los hogares, sino que exige una respuesta articulada entre escuelas, familias y el conjunto de la sociedad. Spengler resumió la postura institucional en una frase: es necesario «ocuparse más que preocuparse». Desde el organismo se realizan campañas de concientización y charlas en establecimientos educativos para advertir sobre los riesgos del juego online antes de que el hábito se instale.
Por qué es tan difícil bloquear los sitios ilegales
Cuando las autoridades logran bloquear un sitio clandestino, rápidamente emerge otro con un nombre casi idéntico. Esta dinámica de regeneración constante hace insuficiente la persecución individual de cada página y exige un enfoque sistémico que combine tecnología, educación y participación ciudadana. La facilidad de acceso agrava el problema: con una conexión a internet y un dispositivo móvil, un adolescente puede ingresar a estas plataformas desde su habitación sin que ningún adulto se percate. El INPROJUY habilitó canales para que cualquier persona pueda denunciar sitios que operen sin habilitación oficial.
Señales de alerta que no hay que ignorar
Identificar a tiempo si un adolescente tiene un problema con las apuestas online puede marcar una diferencia significativa. Según Spengler, las señales más frecuentes son cambios repentinos de comportamiento, aislamiento social, dinero sin explicación clara de su origen y uso excesivo del celular durante horas prolongadas. «Hay chicos que están encerrados en su habitación y pensamos que están jugando o chateando, pero en realidad están apostando», advirtió la funcionaria. El juego compulsivo puede derivar en endeudamiento, deterioro escolar y problemas legales.
Cómo saber si una plataforma de apuestas es legal en Argentina
El INPROJUY ofrece una herramienta sencilla para distinguir plataformas habilitadas de las ilegales: si el dominio termina en .bet.ar, el sitio es legal y está regulado. Los sitios con extensiones .com o .com.ar que ofrezcan apuestas operan fuera del marco normativo argentino. Esta distinción importa también por seguridad: las plataformas legales están obligadas a verificar identidad, restringir el acceso a menores e implementar herramientas de juego responsable, como límites de depósito y opciones de autoexclusión.
El costo social del juego ilegal lo pagan los más jóvenes
Las plataformas ilegales no destinan recursos a programas de prevención ni a tratamiento del juego problemático, ya que no tienen obligación legal de hacerlo. Esto deja a sus usuarios (incluyendo adolescentes vulnerables) sin redes de contención. En contraste, los operadores legales deben aportar porcentajes de sus ingresos a fondos provinciales de salud y programas sociales. Al optar por un sitio ilegal, el usuario no solo se expone a riesgos propios, sino que también priva al sistema de recursos destinados a quienes desarrollan problemas de adicción.
Una responsabilidad que es de todos
El mensaje del INPROJUY es claro: proteger a los menores del juego online ilegal no es tarea exclusiva del Estado ni de los padres. Es una responsabilidad compartida que involucra a docentes, familias y a toda la comunidad. La prevención temprana, el diálogo abierto en los hogares y la educación digital siguen siendo las herramientas más efectivas. Saber qué señales observar, conocer cómo identificar plataformas legales y actuar ante la sospecha son pasos concretos que cualquier adulto puede dar para proteger a los jóvenes de su entorno.











































