“Las experiencias digitales e inmersivas están desdibujando cada vez más los límites de nuestras experiencias físicas en tiempo real. Como el mundo que nos rodea está cada vez más distribuido, estamos encontrando nuevas formas de conectarnos virtualmente desde cualquier parte del mundo”, explica Raymundo Peixoto, vicepresidente senior para Latinoamérica de Dell Technologies.
Gran parte de este debate ha girado en torno al “metaverso”. Aunque las conversaciones y los titulares son cada vez más destacados, el metaverso no es nuevo. Está construido sobre la base de experiencias tecnológicas inmersivas y universos digitales que muchos de nosotros hemos experimentado a través de juegos, activaciones de hologramas en eventos o en el escenario, incluso nuestras reuniones virtuales son en cierto modo un elemento fundacional para este futuro inmersivo.
Entonces, ¿por qué se está generando con fuerza esta conversación? Las inversiones tecnológicas se están acelerando. Microsoft adquirió recientemente el desarrollador de juegos Activision Blizzard por 68 700 millones de dólares. Google lleva años desarrollando tecnología relacionada a realidad virtual y aumentada. Fortnite presenta un avatar personal que lucha contra los avatares de otras personas. Hace seis años que Sony lanzó PlayStation AR. Walmart incluso está evaluando una presencia digital con una colección de fichas no fungibles (NFT).
“Buscamos formas de conectar con la gente, los lugares y el entretenimiento sin tener que salir de un espacio físico. Y estas experiencias van más allá del entretenimiento y el comercio minorista. Chile ya ha desplegado una experiencia inmersiva en la industria minera, ofreciendo gemelos digitales de plantas industriales para la exploración de minerales”, agrega Peixoto.
Veremos oportunidades de aprendizaje inmersivo con aulas virtuales en todo el mundo. Podremos viajar a nuevos lugares y relacionarnos con más personas sin tener que subir a un avión o conducir largas distancias.
Gartner prevé que, en 2026, el 25 % de las personas pasará al menos una hora al día experimentando en el metaverso (para trabajar, comprar, educarse, interactuar con otros en las redes sociales y/o entretenerse). Esto requiere la adopción de la conectividad global, incluido el despliegue generalizado de la 5G y la infraestructura de borde habilitada por la nube que la soporta.
Necesitaremos capacidades de computación en tiempo real que soporten cargas de trabajo de datos masivos que combinen datos visuales, inteligencia artificial y aprendizaje automático. Y como todas estas cargas de trabajo se producen en entornos de borde, veremos una aceleración de los datos y la computación descentralizada: necesitaremos más potencia de computación en más lugares junto con potentes PCs, dispositivos móviles y plataformas y aplicaciones de borde.
“En la actualidad, el camino que seguimos consiste en combinar lo físico y lo digital en tiempo real. Se trata de crear experiencias verdaderamente inmersivas al tiempo que se aporta valor a múltiples sectores, donde los datos se convierten en una ventaja competitiva en el punto de creación. Los requisitos tecnológicos para crear una experiencia inmersiva van desde la RA/VR y los teléfonos móviles hasta los sensores alimentados por una infraestructura fiable. Los servidores, las redes y el almacenamiento se alojarán en un entorno multinube que desplegará aplicaciones de alto rendimiento y escalables con seguridad de extremo a extremo”, expresa el vicepresidente senior para Latinoamérica de Dell Technologies.
Las experiencias inmersivas ofrecerán increíbles oportunidades de conexión, colaboración, aprendizaje y capacitación: tienen el potencial de unirnos y cerrar las brechas que crea la distancia física. Años de innovación y descubrimientos han aportado avances fundamentales en las experiencias inmersivas, y estamos en la cúspide de una nueva realidad virtual que requerirá todo el peso del ecosistema tecnológico abierto para hacerla realidad.











































