La digitalización o transformación digital vive su máxima aceleración, tanto en los sectores empresariales como sociales y políticos. Su implementación ha representado mayores oportunidades, un crecimiento más rápido en los modelos de negocio y una renovación en las estructuras socioeconómicas, culturales y educativas.
En el sector empresarial, la digitalización ha implicado cambios radicales en cuanto a operación, comunicación interna, cultura organizacional, proyección estratégica, procesos, atención al cliente y, sobre todo, se ha convertido en el elemento diferencial para sobrevivir la pandemia del 2020, que arrasó con millones de negocios en el mundo.
Tan sólo en México, las empresas adelantaron su transformación digital en un 80 % debido al COVID-19, según datos de la consultora KPMG. Otras encuestas revelan que la digitalización en México como consecuencia de la contingencia sanitaria provocará un incremento del PIB cercano a los USD 65 mil millones para 2024, lo que representaría un gran impulso para la industria dedicada a procesos de automatización y digitalización.
Bajo este contexto, y gracias a la democratización de la tecnología, el Internet de las Cosas (IoT), la computación en la nube, la realidad aumentada y otras innovaciones, han aparecido jugadores clave dentro de la industria 4.0 y la cuarta revolución industrial.











































